Kicillof en la marcha universitaria: «El Gobierno está empecinado en destruir el futuro del país»

El gobernador bonaerense encabezó una masiva movilización en Plaza de Mayo denunciando un ajuste presupuestario del 45,6% y exigiendo el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario ante el ajuste nacional.

La educación pública argentina volvió a ser el epicentro de una disputa política de alta intensidad. Este martes, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se puso al frente de la cuarta Marcha Federal Universitaria bajo la administración de Javier Milei. En una Plaza de Mayo colmada por estudiantes, docentes y referentes gremiales, el mandatario provincial lanzó duras críticas contra el Ejecutivo nacional, al que acusó de ejecutar un plan sistemático para desmantelar el sistema de educación superior y la ciencia nacional.

La movilización, convocada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y la Federación Universitaria Argentina (FUA), no fue un evento aislado. Se replicó con fuerza en las principales capitales provinciales como Córdoba, Santa Fe y Tucumán, consolidando un reclamo transversal que exige la ejecución inmediata de la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, cuya vigencia ha sido ratificada por la justicia federal en marzo de 2026.

El ataque a la movilidad social ascendente

Desde el corazón de la protesta, Kicillof vinculó el ajuste presupuestario con una cuestión ideológica de fondo. Según el gobernador, el ataque al sistema universitario responde a que esta institución representa la «mejor herramienta de movilidad social ascendente» de la sociedad argentina. En su discurso, enfatizó que la universidad libre y gratuita es el pilar para construir una sociedad más justa, algo que colisiona frontalmente con la visión económica y social del presidente Milei.

«El Presidente ataca a la universidad porque no tolera que los hijos de los trabajadores puedan acceder a una educación de excelencia», sentenció el mandatario bonaerense. Acompañado por gran parte de su gabinete y una nutrida columna del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), Kicillof alertó sobre la fuga de cerebros y el vaciamiento de los claustros: «Muchos profesores e investigadores han tenido que dejar sus puestos por la tremenda caída de sus salarios. Ese es el resultado de un Gobierno nacional que está empecinado en destruir el futuro del país».

Los datos del ajuste: una caída histórica

El documento leído durante el acto central aportó cifras que describen la magnitud de la crisis. Entre 2023 y 2026, las transferencias reales a las universidades nacionales acumularon una caída del 45,6%, una cifra sin precedentes en la historia democrática reciente. Este recorte ha impactado no solo en el mantenimiento de los edificios y el pago de servicios básicos, sino fundamentalmente en la calidad de vida de quienes sostienen el sistema.

Crisis salarial y presupuesto

  • Poder adquisitivo: Los salarios docentes registran su nivel más bajo en los últimos 23 años.

  • Pérdida real: Se estima que el personal universitario ha perdido un 34% de su capacidad de compra frente a la inflación acumulada.

  • Infraestructura: Rectores, como Ricardo Gelpi de la UBA, calificaron la situación como «hiperaguda», afectando incluso el funcionamiento de los hospitales universitarios.

La respuesta del Gobierno nacional, a través del subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, fue la negación sistemática. Desde el oficialismo sostienen que no hubo recortes y proponen un plan de pagos en cuotas para saldar un atraso salarial que ellos mismos estiman en apenas el 12%, cifra que dista abismalmente de los cálculos universitarios.

Una alianza estratégica frente al ajuste

Un dato relevante de esta cuarta marcha fue la consolidación de la unidad entre el movimiento estudiantil, el sindicalismo docente y los movimientos sociales. Alejandro «Peluca» Gramajo, titular de la UTEP, se sumó a la cabecera de la marcha, sellando una alianza estratégica. «El salario de los trabajadores y la universidad pública se defienden en unidad», fue la consigna que unificó los reclamos de distintos sectores que ven en el ajuste presupuestario un denominador común.

Incluso figuras que mantenían un perfil bajo, como el ex candidato presidencial Sergio Massa, expresaron su respaldo a la movilización, definiendo a la educación superior como el legado más importante para las próximas generaciones. Esta convergencia de actores sugiere que la defensa de la universidad se ha convertido en el principal catalizador de la oposición frente a las políticas de la Casa Rosada.

Conclusión: el conflicto se traslada a la justicia

La jornada concluyó con un mensaje claro: la disputa ya no es solo de carácter salarial, sino institucional. Al ignorar una ley sancionada por el Congreso y ratificada judicialmente, el Gobierno de Milei ha abierto un frente de conflicto que erosiona la seguridad jurídica y la regla democrática. Para Kicillof y la comunidad universitaria, la marcha de este martes marcó un punto de inflexión que promete profundizarse si el Ejecutivo persiste en su negativa a girar los fondos necesarios para garantizar el funcionamiento del sistema científico y educativo del país.