El dilema del pluriempleo: 4 de cada 10 argentinos buscan un segundo trabajo

Un relevamiento de la consultora Delfos revela que el 43% de los ocupados necesita un empleo adicional para cubrir necesidades básicas, afectando principalmente a jóvenes y a los sectores más informales.

La erosión del poder adquisitivo en Argentina ha dejado de ser una estadística macroeconómica para transformarse en una estrategia de supervivencia cotidiana. Según el último informe de la consultora Delfos, el empleo en Argentina atraviesa un fenómeno de fragmentación crítica: cuatro de cada diez trabajadores activos se encuentran en la búsqueda activa de una segunda fuente de ingresos. Este dato no solo refleja la insuficiencia de los salarios actuales, sino que expone una transformación estructural en el mercado laboral, donde el concepto de «jornada completa» ya no garantiza la cobertura de la canasta básica.

El fenómeno del trabajador pobre

El escenario actual marca una ruptura con el paradigma tradicional del mercado de trabajo. Históricamente, poseer un empleo formal era un pasaporte directo a la clase media y a la estabilidad económica. Sin embargo, el estudio de Delfos subraya que el 43% de los encuestados que ya tienen una ocupación admiten que sus ingresos son insuficientes. Esta categoría, denominada técnicamente como «trabajadores pobres», crece a medida que la inflación y el costo de los servicios básicos superan los acuerdos paritarios.

El relevamiento destaca que la necesidad de un segundo empleo no es una elección orientada al ahorro o al consumo suntuario, sino una obligación para «sostener el nivel de vida». La brecha entre el salario promedio y el costo de vida real ha forzado a los hogares a diversificar sus fuentes de ingresos, recurriendo frecuentemente a tareas de servicios, ventas por plataformas digitales o trabajos de fin de semana.

El impacto desigual en jóvenes e informales

Al desglosar las cifras, el análisis de la consultora permite identificar los sectores más vulnerables ante esta crisis de ingresos. Los jóvenes de entre 18 y 29 años lideran la estadística de búsqueda de pluriempleo. Para este segmento, la precariedad es doble: por un lado, acceden a puestos con salarios de entrada bajos; por el otro, enfrentan la imposibilidad de emancipación o proyección futura sin un flujo de caja adicional.

Asimismo, el sector informal es el más golpeado. Mientras que el trabajador registrado cuenta con ciertas actualizaciones salariales, el cuentapropista o el empleado «en negro» debe multiplicar sus horas de labor para compensar la pérdida de valor de la moneda. En estos casos, la jornada laboral extendida se convierte en la norma, superando a menudo las 12 horas diarias de actividad sumando ambos empleos, con el consecuente impacto en la salud física y mental.

La elasticidad del mercado laboral argentino

El mercado de empleo en Argentina ha mostrado una capacidad de adaptación resiliente, pero con costos sociales elevados. La «uberización» de la economía ha servido como válvula de escape. Miles de argentinos utilizan las aplicaciones de delivery o transporte como ese «segundo motor» que les permite llegar a fin de mes. Si bien esto reduce la tasa de desempleo abierto, precariza la calidad del empleo total, ya que estas actividades carecen de aportes previsionales o coberturas de salud.

Especialistas en recursos humanos advierten que esta tendencia al pluriempleo genera una saturación en la oferta de mano de obra para tareas de baja calificación, lo que a su vez plancha los salarios de esos sectores. Se crea así un círculo vicioso: a menor salario, más personas buscan trabajo; a más oferta de trabajadores, los salarios tienden a no subir significativamente.

Perspectivas económicas y sociales

La conclusión del informe de Delfos es contundente respecto al ánimo social. La sensación de «correr detrás de los precios» genera un agotamiento que trasciende lo económico. La búsqueda de un segundo empleo compite directamente con el tiempo de ocio, la formación educativa y la vida familiar. Para el segundo semestre del año, las proyecciones no son optimistas si no se logra una estabilización real de los precios que permita que el salario recupere su función de sustento único.

En definitiva, la Argentina del pluriempleo es el reflejo de una economía que, aunque mantiene niveles de actividad, no logra distribuir el ingreso de manera que el esfuerzo laboral se traduzca en bienestar. El desafío para las políticas públicas será no solo crear puestos de trabajo, sino garantizar que la calidad y la remuneración de los mismos vuelvan a ser el eje de la movilidad social ascendente.