Las inconsistencias patrimoniales de Manuel Adorni bajo la lupa judicial
La sucesión de bienes del padre del jefe de Gabinete revela propiedades de valor insuficiente para justificar sus millonarios gastos recientes, contradiciendo versiones que buscaban explicar su crecimiento patrimonial.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se encuentra en el centro de una investigación judicial en Comodoro Py por presunto enriquecimiento ilícito. Mientras terminales mediáticas alineadas al oficialismo intentaron instalar la narrativa de que una herencia familiar justificaría su reciente salto en el nivel de vida, el acceso a los expedientes sucesorios por parte de El Destape arroja una realidad mucho más modesta: un terreno baldío y una fracción de un departamento platense que no logran saldar los interrogantes sobre sus gastos en inmuebles de lujo y viajes privados.
El mito de la herencia millonaria
La versión difundida recientemente sugería que la declaración jurada de 2025 de Adorni incluiría «el producto de una herencia» derivada de su padre, Jorge Eduardo Adorni (fallecido en 2002), como eje de su defensa patrimonial. Sin embargo, los activos heredados distan de ser una fortuna capaz de financiar el estilo de vida actual del funcionario.
Junto a su hermano Francisco y su madre Silvia Pais, el jefe de Gabinete heredó apenas dos bienes. El primero es el 33% de un departamento ubicado en la Avenida 53 de la ciudad de La Plata. El segundo es un terreno de 690 metros cuadrados, declarado como «baldío», en la localidad de Salazar, partido de Daireaux. Este último pertenecía originalmente a su abuela paterna y el proceso sucesorio se dilató durante décadas.
Valores de mercado vs. gastos reales
Para poner en perspectiva el peso de esta herencia, basta cotejar los valores inmobiliarios en la zona de Daireaux. Lotes similares se tasan entre 37.000 y 48.000 dólares. Al ser una herencia compartida, la parte proporcional de Adorni resulta marginal frente a las erogaciones que hoy investiga el juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita.
Entre los puntos que la Justicia analiza se encuentran:
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La compra y reforma de un departamento en el barrio porteño de Caballito.
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Una propiedad en un exclusivo barrio cerrado de Exaltación de la Cruz.
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Viajes familiares a Aruba y Punta del Este en aviones privados.
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Estadías en el lujoso hotel Llao Llao en Bariloche.
Préstamos bajo sospecha y seguridad vecinal
La defensa de Adorni no solo se apoya en la herencia, sino también en una red de préstamos particulares que despierta suspicacias. Según la escribana interviniente, Adriana Nechevenko, la mudanza de Adorni a Caballito se debió a «problemas de seguridad» con sus antiguos vecinos. Para concretar la operación de 100.000 dólares, el funcionario recurrió a prestamistas privadas que resultaron ser integrantes de las fuerzas de seguridad: una comisaria retirada y su hija oficial.
Este entramado, sumado a la venta financiada sin intereses por parte de dos jubiladas, configura un escenario donde las explicaciones oficiales parecen colisionar con la lógica financiera estándar. Si la herencia era la clave de su solvencia, surge el interrogante de por qué no fue esgrimida desde el inicio del escándalo y por qué se requirió de préstamos con tasas del 11% anual para adquirir bienes.
Una sucesión con deudas previas
La propia historia de los bienes heredados contradice la idea de una liquidez inmediata. En 2018, el propio Adorni admitió en redes sociales que la casa heredada de su padre en 2002 cargaba con una hipoteca impaga desde 1996, lo que le llevó años regularizar. La documentación judicial confirma que sobre ambos inmuebles pesaron embargos.
La sospecha de los investigadores radica en si estos pasivos se cancelaron coincidentemente con su llegada a la función pública. Con el cierre de las presentaciones de declaraciones juradas en mayo, el jefe de Gabinete deberá ofrecer pruebas más sólidas que un tercio de un departamento y un baldío en el interior bonaerense para justificar un patrimonio que, a simple vista, no deja de expandirse.
