Crece el malestar social: el desempleo y los bajos salarios ya superan a la inflación

Un estudio de la Universidad de San Andrés revela que la aprobación de Javier Milei cayó al 36 %, mientras la falta de trabajo se consolida como la mayor preocupación.

El escenario social en Argentina atraviesa un proceso de reconfiguración profunda donde la angustia económica ha cambiado de rostro. Según la última «Encuesta de satisfacción política y opinión pública» (ESPOP) de la Universidad de San Andrés, la falta de trabajo se ha posicionado como el principal problema del país para el 40 % de los encuestados. Este dato marca un punto de inflexión en la agenda pública, desplazando a la inflación del centro de las preocupaciones y evidenciando el impacto del enfriamiento económico en el mercado laboral y el poder adquisitivo.

La aprobación presidencial en su piso histórico

La gestión de Javier Milei enfrenta su momento más delicado en términos de opinión pública desde su asunción en diciembre de 2023. El informe, elaborado por el Laboratorio de Observación de la Opinión Pública (LOOP), indica que la aprobación del Gobierno descendió al 36 % en abril de 2026, tres puntos por debajo de la medición de marzo. En contrapartida, la desaprobación escaló hasta el 61 %, consolidando una tendencia negativa que parece no encontrar techo ante la falta de resultados tangibles en el bolsillo de la ciudadanía.

La insatisfacción con la marcha general del país alcanzó un contundente 68 %. Solo el 28 % de los argentinos manifiesta algún grado de conformidad con el rumbo actual de la nación. Estos números reflejan un desgaste significativo en el capital político del Ejecutivo, que ahora debe lidiar no solo con la resistencia legislativa, sino con un humor social crecientemente hostil frente a la persistencia de la crisis.

El nuevo mapa de las preocupaciones argentinas

Por primera vez en el ciclo libertario, el desempleo y la precariedad salarial dominan el podio de inquietudes, superando incluso a la corrupción y a la inseguridad. La tríada de problemas que hoy desvela a los argentinos se compone de la siguiente manera:

  • Falta de trabajo: 40 % (subió 4 puntos en un mes).

  • Bajos salarios: 39 %.

  • Corrupción: 38 %.

Resulta llamativo que la inflación, que había perdido protagonismo relativo en mediciones anteriores, ha vuelto a aparecer en el radar con un 20 %. Esto sugiere que, pese a los esfuerzos oficiales por estabilizar los precios, la percepción de carestía de vida sigue vigente en un contexto donde los ingresos no logran recuperar el terreno perdido.

Instituciones bajo cuestionamiento y brecha demográfica

El estudio de la Universidad de San Andrés también pone de relieve el desprestigio de otros poderes del Estado. El Congreso Nacional se mantiene como el área más cuestionada: la Cámara de Senadores apenas recoge un 16 % de satisfacción, mientras que la Cámara de Diputados toca un piso del 15 %. Estas cifras revelan una crisis de representación que trasciende al Poder Ejecutivo y afecta a toda la estructura política tradicional.

En cuanto al análisis demográfico, la encuesta detecta una brecha de género y edad muy marcada. La gestión de Milei retiene un mayor apoyo entre los hombres (36 %) frente a las mujeres (21 %). Por otro lado, los denominados Boomers (nacidos entre 1946 y 1964) muestran una satisfacción del 38 %, un contraste notable con la Generación Z, donde solo el 28 % aprueba el rumbo del Gobierno.

Conclusión: un desafío de gestión y expectativas

Los resultados de este relevamiento actúan como una señal de alerta para la Casa Rosada. La transición del «miedo a la inflación» al «miedo al desempleo» altera las prioridades del debate político. Si el Gobierno no logra revertir la percepción de fragilidad laboral y estancamiento salarial, el margen para profundizar reformas estructurales podría verse seriamente limitado por la presión de una calle que, según los datos, está perdiendo la paciencia. El 2026 se perfila como el año donde la gestión deberá demostrar que el equilibrio macroeconómico puede traducirse, finalmente, en bienestar microeconómico.