A ocho años del crimen de Leandro Alcaraz: justicia y dolor en Virrey del Pino

El asesinato del chofer de la línea 620 en 2018 marcó un antes y un después en los reclamos por seguridad.

Este 15 de abril de 2026 se cumplen exactamente ocho años desde que la localidad de Virrey del Pino fue escenario de un hecho que conmocionó al país y se transformó en un símbolo de la inseguridad en el Conurbano bonaerense. Leandro Alcaraz, un colectivero de 26 años, fue ejecutado a balazos tras una discusión por el uso de la tarjeta SUBE. A casi una década del episodio, el caso sigue presente en la memoria colectiva y en los tribunales, donde la familia de la víctima libra una nueva batalla legal.

Alcaraz conducía el interno 103 de la línea 620 cuando dos pasajeros se negaron a abonar el viaje. A pesar de que otro usuario se ofreció a pagar por ellos, al llegar a la intersección de las calles Concordia y Santiago Bueras, en el barrio San Pedro, los delincuentes le dispararon a quemarropa antes de descender. El joven chofer recibió impactos en el tórax y la cabeza, llegando sin vida al Hospital Simplemente Evita de González Catán.

El camino judicial y las condenas vigentes

La investigación, que atravesó diversas etapas y detenciones erróneas al inicio, finalmente logró identificar y procesar a los responsables. El proceso judicial culminó con sentencias que trajeron un alivio parcial a la familia, aunque la lucha por el cumplimiento efectivo continúa.

  1. Condena al mayor: La justicia de La Matanza condenó a prisión perpetua a uno de los implicados por el delito de «Homicidio agravado por alevosía y por el uso de arma de fuego».

  2. Condena al menor: El otro partícipe, que era menor de edad al momento del crimen, recibió una pena de 14 años de prisión. Al haber transcurrido ocho años desde el hecho, este individuo ha superado la mitad de su condena, lo que ha disparado un nuevo conflicto judicial en 2026.

Un legado de lucha por seguridad en el transporte

El crimen de Alcaraz no fue un caso más; fue el detonante de masivas protestas de trabajadores del transporte que exigieron la instalación de cámaras de seguridad y cabinas blindadas en las unidades. Aunque se implementaron algunas medidas tecnológicas en la provincia, la vulnerabilidad de los choferes en el Gran Buenos Aires sigue siendo una deuda pendiente para las autoridades.

Para su esposa, Jésica, y su hija Zoe, Leandro sigue presente como el «héroe del colectivo». La comunidad de Virrey del Pino lo recuerda este aniversario con la misma consigna que hace ocho años: justicia plena para que el sacrificio del joven trabajador no quede en el olvido.