Caso Adorni: su escribana confirmó que el funcionario no realizó operaciones inmobiliarias previas
En una reveladora entrevista, la escribana Adriana Nevechenko admitió que el actual jefe de Gabinete no poseía antecedentes de compra de propiedades antes de su llegada a la función pública.
El patrimonio de Manuel Adorni, actual jefe de Gabinete de la Nación, ha quedado bajo una intensa lupa judicial y pública tras las recientes declaraciones de su escribana de confianza, Adriana Nevechenko. En una entrevista televisiva que generó fuertes repercusiones, la profesional confirmó que, en los quince años previos a su desembarco en el Gobierno de Javier Milei, el funcionario no había realizado ninguna operación inmobiliaria bajo su firma, contrastando con la repentina expansión de sus activos desde diciembre de 2023.
Una confesión que complica el relato oficial
La declaración de Nevechenko fue contundente ante la consulta periodística sobre los antecedentes comerciales del vocero convertido en ministro. Ante la pregunta sobre cuántas operaciones de inmuebles había concretado Adorni en la última década y media, la escribana respondió entre risas: “Justo ninguna”. La frase fue rematada con un comentario que captó la atención de los investigadores: “Se le vino todo junto”.
Esta «acumulación repentina» de bienes es el eje central de las sospechas. Desde que asumió funciones en el Poder Ejecutivo, el patrimonio declarado de Adorni se ha multiplicado de forma significativa, un fenómeno que la oposición y diversos sectores sociales califican como incompatible con sus ingresos históricos como consultor y comunicador.
Los vínculos bajo sospecha: prestamistas y la Casa Rosada
La investigación no solo se centra en la cantidad de propiedades, sino en el origen del financiamiento para dichas adquisiciones. La escribana Nevechenko hizo referencia a una «relación de confianza» entre los compradores (Adorni y su entorno) y el hijo de una de las vendedoras, identificada como Beatriz Viegas.
Viegas, una jubilada que figura como una de las prestamistas del funcionario, ha negado públicamente conocer a Adorni. Sin embargo, su hijo, Pablo Martín Feijoo, ha sido visto en la Casa Rosada manteniendo encuentros con el jefe de Gabinete. Al ser consultada sobre esta contradicción, la escribana ensayó una defensa ambigua: “Definime conocer: yo me voy de acá, ¿ustedes van a decir que me conocen? En realidad mucho no me conocen”, intentando relativizar el vínculo directo entre las partes.
El impacto político del «crecimiento exponencial»
La situación de Manuel Adorni genera incomodidad en el seno del Gobierno, que hizo de la austeridad y el combate a la «casta» su principal bandera de campaña. El hecho de que un funcionario de máxima jerarquía incremente sus bienes de manera tan abrupta —y que su propia escribana admita la falta de antecedentes patrimoniales de este calibre— alimenta las denuncias por presunto enriquecimiento ilícito.
Mientras la Justicia analiza las declaraciones juradas y los flujos de fondos involucrados en estas transacciones, el caso Adorni se posiciona como un desafío ético para la gestión de Milei. La «fiesta» de adquisiciones, como ha sido bautizada en redes sociales, pone en duda el discurso de transparencia oficialista frente a una realidad donde los números del jefe de Gabinete parecen no cerrar sin una explicación técnica sólida sobre el origen de las divisas.
Perspectivas de la causa
Se espera que en las próximas semanas se soliciten informes a la Oficina Anticorrupción y al Registro de la Propiedad Inmueble para contrastar los dichos de Nevechenko con la documentación formal. La declaración de la escribana, lejos de aliviar la situación del funcionario, ha servido como un reconocimiento de que el salto patrimonial de Adorni es, cuanto menos, un fenómeno estrictamente contemporáneo a su ejercicio en el Estado.
