La carne volvió a presionar la inflación: aumentó más del 10% durante marzo
Con una suba interanual del 68,6%, los cortes vacunos duplican el índice general de precios y dejan la meta presupuestaria anual al borde del incumplimiento.
La batalla contra la inflación en Argentina enfrenta un nuevo obstáculo en el mostrador de las carnicerías. Durante el mes de marzo, el precio de la carne vacuna registró un incremento del 10,6%, consolidándose como uno de los factores que impiden la desaceleración del Índice de Precios al Consumidor (IPC) pretendida por el Ministerio de Economía. Este repunte, traccionado principalmente por cortes populares, sitúa la inflación del primer trimestre cerca del 9%, apenas a un punto del 10% proyectado en el presupuesto nacional para todo el año 2026.
El dato, suministrado por el Centro Argentino de Datos y ratificado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), revela una dinámica alarmante: en los últimos doce meses, la carne acumuló un alza del 68,6%, una cifra que prácticamente duplica la inflación general del mismo período, la cual se ubicó en el 33,1%.
Los cortes populares, los más castigados
La suba de marzo no fue uniforme, sino que golpeó con mayor saña a los hogares de ingresos medios y bajos. Los cortes de mayor consumo masivo lideraron las listas de precios:
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Picada y falda: encabezaron los incrementos del mes.
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Tapa de nalga y tortuguita: también mostraron subas por encima del promedio general.
Esta tendencia confirma que la presión inflacionaria se está concentrando en los productos básicos de la canasta alimentaria, erosionando el poder adquisitivo de los sectores más vulnerables. El propio ministro de Economía, Luis Caputo, ya había anticipado que el dato de febrero (2,9%) se vio afectado por la carne y las tarifas, una «mala nueva» que, lejos de disiparse, se profundizó en marzo.
El primer trimestre pone en jaque el presupuesto
Con un IPC de marzo que apunta nuevamente a la zona del 3%, la estrategia oficial de convergencia de precios enfrenta serios interrogantes. El cumplimiento de la pauta anual del 10% parece hoy una meta inalcanzable, dado que en solo tres meses se consumió casi la totalidad del margen previsto para el año.
Además de los alimentos, otros rubros clave empujaron el costo de vida hacia arriba durante el tercer mes del año:
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Educación: con una suba cercana al 5,5% por el inicio del ciclo lectivo.
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Prepagas: aumentaron en torno al 3,2%.
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Transporte: el boleto de colectivo con tarjeta SUBE se consolidó por encima de los $998 para tramos cortos.
El impacto en el consumo y la macroeconomía
La persistencia de la inflación en niveles superiores al 3% mensual, sumada al encarecimiento de servicios públicos y combustibles, configura un escenario de estanflación difícil de quebrar. Los informes privados coinciden en que la carne volvió a ser el «motor» de la inflación de alimentos, lo que obliga al Gobierno a revisar sus proyecciones de cara al segundo trimestre.
Para el consumidor, la brecha entre el aumento de sus ingresos y el 68,6% interanual que ostenta la carne vacuna se traduce en un cambio forzado de hábitos alimenticios o, en el peor de los casos, en una reducción directa de la ingesta de proteínas.
Conclusión
El aumento de la carne en marzo no es un dato aislado, sino el síntoma de una inercia de precios que se resiste a la disciplina fiscal. Con el presupuesto anual virtualmente agotado en términos inflacionarios antes de llegar a la mitad del año, el equipo económico deberá decidir si ajusta sus metas o profundiza las medidas para contener un rubro que, por peso propio y simbolismo, marca el pulso de la calle.
