Crisis en el transporte: más de 100 líneas de colectivos reducen servicios y alertan por paros

Empresas del AMBA denuncian deudas millonarias en subsidios y el impacto del precio del gasoil. Advierten que, de no mediar pagos oficiales, peligra el abono de salarios este miércoles.

La crisis del transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) ha escalado a un punto crítico este lunes 6 de abril de 2026. Más de un centenar de líneas de colectivos han comenzado a operar con esquemas de emergencia, reduciendo sus frecuencias entre un 20% y un 25%. Esta medida, calificada por las cámaras empresarias como una «racionalización preventiva», responde a la imposibilidad de afrontar los costos operativos ante el retraso en el pago de subsidios estatales y el encarecimiento exponencial del gasoil, que ha perforado los presupuestos del sector.

El fantasma de la paralización total

La mayor preocupación radica en el cumplimiento de las obligaciones salariales. Según lo establecido por ley, las empresas deben abonar los sueldos de los choferes a más tardar este miércoles 8 de abril. Daniel Tenisci, representante de la Cámara Empresaria de Autotransporte de Pasajeros (CEAP), fue contundente al señalar que, si el Gobierno nacional no regulariza las partidas adeudadas de diciembre y febrero, las compañías se verán imposibilitadas de realizar los pagos.

Esta situación coloca al servicio en una cornisa peligrosa. Si bien la Unión Tranviarios Automotor (UTA) aún no ha decretado una medida de fuerza formal, la falta de acreditación de haberes derivaría inevitablemente en una parálisis del sistema por retención de tareas. «No es un lockout patronal», aclaró Tenisci, «es una racionalización para evitar el colapso total por falta de insumos básicos».

Gasoil y logística: una ecuación insostenible

El detonante técnico de esta crisis es el costo del combustible. Mientras que la inflación general muestra signos de volatilidad, el precio del gasoil para el transporte mayorista ha experimentado subas que multiplican varias veces el índice de precios al consumidor. A esto se suma una denuncia alarmante por parte de las cámaras: la falta de entrega regular de combustible por parte de las petroleras y la exigencia de pagos al contado para garantizar el suministro.

“Recién el sábado nos entregó YPF. No nos entregan gasoil, no existe el combustible subsidiado. Y tenemos que pagar de contado porque, si no, nos cobran un precio distinto”, detalló el dirigente de la CEAP.

Esta presión financiera ha obligado a las 104 líneas afectadas a espaciar las salidas de sus unidades para «estirar» las reservas existentes y priorizar las horas pico, aunque los usuarios ya reportan demoras significativas en las paradas de la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano.

Líneas afectadas y el rol del Estado

El listado de servicios con frecuencias reducidas abarca desde líneas troncales como la 1, 60 y 152, hasta recorridos interurbanos de largo alcance como el 129 y el 194. El conflicto afecta transversalmente a la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, dejando a millones de pasajeros en la incertidumbre.

Las entidades firmantes del reclamo (CEAP, CTPBA, CEUTUPBA y CETUBA) exigen a la administración central un adelanto de lo adeudado para evitar que el conflicto escale a una suspensión total de actividades hacia el final de la semana. Por el momento, el diálogo con las autoridades de transporte se mantiene abierto, pero sin soluciones concretas que garanticen el flujo de fondos necesario para operar un sistema que, por diseño, depende estructuralmente de la asistencia estatal para mantener la tarifa actual.

Conclusión: un sistema al límite

La situación del transporte en el AMBA refleja la fragilidad de un modelo que cruje bajo el peso de la paridad de exportación del petróleo y la restricción del gasto público. Sin una actualización urgente de la estructura de costos o una inyección inmediata de capital, el derecho a la movilidad de los trabajadores quedará supeditado a la resolución de una disputa financiera que tiene al gasoil como su variable más crítica y al miércoles como su fecha de vencimiento definitiva.