El imperio del Paty en crisis: el frigorífico General Pico entró en concurso de acreedores
La histórica firma cárnica de la familia Lowenstein judicializó su situación financiera para reordenar pasivos tras meses de inactividad y negociaciones fallidas por la venta o alquiler de su planta.
El panorama de la industria cárnica argentina sumó un nuevo capítulo de incertidumbre este 31 de marzo. El frigorífico General Pico, una de las empresas con mayor tradición en el sector y vinculada estrechamente al origen de la emblemática marca Paty, se presentó formalmente en concurso preventivo de acreedores. La medida busca frenar la ejecución de deudas y permitir un reordenamiento financiero que garantice la continuidad operativa y la preservación de las fuentes de trabajo. La decisión fue comunicada por sus directivos, Ernesto “Tito” Lowenstein y Alan Lowenstein, luego de agotar las instancias de negociación privada con potenciales inversores.
Un proceso de deterioro financiero irreversible
La caída del gigante pampeano no fue repentina. Según trascendió, la compañía atravesó varios meses de actividad mínima y suspensiones de personal, intentando absorber el impacto de una crisis financiera que terminó por reflejarse en los registros de deudores del Banco Central. Durante este período, la gerencia exploró diversas alternativas para evitar la instancia judicial, incluyendo la venta total del frigorífico, la cesión de la explotación de la planta o contratos de alquiler de largo plazo.
Sin embargo, las gestiones no prosperaron. La falta de acuerdos concretos y la presión de los acreedores obligaron a la familia Lowenstein a solicitar el concurso preventivo. Este mecanismo legal le otorga a la firma un «paraguas» protector para renegociar los plazos y montos de su deuda, evitando la quiebra inmediata y permitiendo que la planta, un activo estratégico en la provincia de La Pampa, pueda seguir funcionando.
El peso de una herencia histórica en la industria
Hablar del frigorífico General Pico es remitirse a una parte fundamental de la historia alimenticia del país. La familia Lowenstein fue la creadora de Paty, la hamburguesa que se convirtió en un genérico en la mesa de los argentinos. Si bien la marca fue vendida hace años a holdings internacionales (actualmente en manos de la brasileña Marfrig), el frigorífico mantuvo su prestigio como exportador de cortes de alta calidad y como referente del sector ganadero.
El impacto de este concurso de acreedores se siente con fuerza en el mercado local y regional. General Pico no es solo una unidad de faena; es un motor económico para la zona y un eslabón clave en la cadena de valor de la carne vacuna argentina. La judicialización de su crisis financiera pone en evidencia las dificultades que enfrentan incluso las empresas con mayor trayectoria ante la volatilidad económica y el encarecimiento del crédito.
Perspectivas y continuidad operativa
El principal objetivo de la presentación judicial es lograr un esquema de sostenibilidad. Con el concurso abierto, la empresa deberá presentar una propuesta de pago a sus acreedores mientras intenta reactivar plenamente sus líneas de producción. El desafío no es menor: recuperar la confianza de los proveedores de hacienda y estabilizar el flujo de caja en un contexto de retracción del consumo interno y fluctuaciones en los mercados de exportación.
Por el momento, la planta pampeana se suma a la lista de empresas que este año han tenido que recurrir a la justicia para sobrevivir. El mercado cárnico observa con atención los próximos pasos de los Lowenstein, ya que el destino del frigorífico General Pico operará como un termómetro de la salud financiera de una industria que es orgullo nacional, pero que hoy enfrenta uno de sus momentos más críticos.
