Topper al borde del cierre: la última planta en Argentina amenaza con desaparecer
La emblemática fábrica de Tucumán atraviesa una crisis terminal tras acumular 150 despidos. El gremio UTICRA advierte que la apertura de importaciones y la caída del consumo ponen en riesgo la continuidad de la marca.
Una crisis que golpea el corazón de Tucumán
La histórica planta de Topper en la localidad de Aguilares, provincia de Tucumán, enfrenta hoy su escenario más crítico. Siendo la única instalación productiva que la marca mantiene en Argentina para la fabricación de calzado e indumentaria, su posible desaparición representa no solo un golpe a la industria nacional, sino una amenaza directa a la economía del departamento de Río Chico, cuya actividad está intrínsecamente ligada a esta fábrica.
Según denuncias de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA), la empresa ha desvinculado a cerca de 150 operarios en los últimos dos años. Lo que comenzó como un ajuste de personal se ha transformado en una lucha por la supervivencia de la marca en el mercado local, en un contexto de retracción económica que no parece encontrar piso.
El costo del ajuste: salarios por debajo de la canasta básica
Para intentar frenar la sangría de despidos, los trabajadores aceptaron desde 2025 una reducción de la jornada laboral. Sin embargo, este paliativo ha tenido un impacto devastador en el poder adquisitivo de las familias tucumanas.
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Pérdida quincenal: Los operarios perciben entre $150.000 y $200.000 menos por quincena debido al recorte de horas.
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Sueldos actuales: La mayoría de los empleados cobra actualmente salarios que rondan los $700.000, una cifra que los sitúa muy por debajo de la línea de la canasta básica.
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Incertidumbre financiera: A la precarización salarial se suma la apertura de programas de retiros voluntarios que, según versiones sindicales, se estarían abonando en cuotas, incrementando el malestar y la falta de previsibilidad.
El impacto de las importaciones y la competencia asiática
La empresa fundamenta su decisión en dos ejes centrales que hoy afectan a todo el sector manufacturero: la caída estrepitosa de las ventas y la apertura de importaciones. La entrada de productos provenientes de Asia ha generado una disparidad de costos insalvable para la estructura productiva local.
“La prioridad es conservar las fuentes de trabajo, pero hoy no vemos un panorama claro hacia adelante”, afirmó Gaspar Fugaracho, delegado regional de UTICRA, en diálogo con FM Fénix.
El dirigente advirtió que, de concretarse el cierre de la planta de Aguilares, Topper podría desaparecer definitivamente del mercado argentino, dejando de ser una marca de producción nacional para convertirse, en el mejor de los casos, en una firma importadora con nulo valor agregado local.
Una industria en jaque
El caso de Topper se inscribe en una tendencia generalizada en el sector del calzado e indumentaria, donde la combinación de inflación, baja del consumo interno y desregulación comercial ha puesto en jaque a las plantas industriales del interior del país. Para la región de Aguilares, el cierre de Topper significaría un vacío productivo difícil de llenar, dejando a cientos de familias sin sustento en un momento de máxima vulnerabilidad económica.
