Canasta básica: una familia necesitó $1.397.671 para no ser pobre
El Indec reveló que la Canasta Básica Total aumentó un 2,7% en febrero de 2026. Para cubrir los alimentos mínimos de subsistencia, un hogar tipo requirió ingresos por $644.088.
El costo de vida en Argentina continúa su tendencia ascendente, marcando un nuevo umbral crítico para los ingresos de los hogares. Según el último informe sobre condiciones de vida en el Gran Buenos Aires difundido este jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), una familia tipo de cuatro integrantes necesitó percibir ingresos por $1.397.671,83 durante febrero de 2026 para no ser considerada pobre, reflejando el constante desafío que representa la inflación para el poder adquisitivo.
Los límites de la indigencia y la pobreza
El reporte oficial desglosa el comportamiento de los dos indicadores fundamentales para medir la vulnerabilidad social: la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT). Mientras que la primera determina la línea de indigencia al medir exclusivamente los requerimientos nutricionales mínimos, la segunda incluye bienes y servicios no alimentarios (salud, transporte, vestimenta) para fijar la línea de pobreza.
Para el segundo mes del año, la CBA para una familia compuesta por dos adultos y dos menores se ubicó en $644.088,41. Esto implica que cualquier núcleo familiar con ingresos por debajo de esa cifra se encuentra técnicamente en situación de indigencia, sin capacidad de cubrir sus necesidades energéticas y proteicas básicas. Por su parte, la CBT experimentó un incremento del 2,7% respecto a enero, consolidando una presión sostenida sobre el consumo masivo.
El impacto inflacionario en los alimentos
Un dato que genera preocupación en los analistas es la disparidad en los aumentos. La variación mensual de la canasta alimentaria fue del 3,2%, superando en medio punto porcentual al incremento de la canasta total. Esta dinámica indica que los productos de primera necesidad están subiendo por encima del promedio de otros bienes y servicios, afectando de manera desproporcionada a los sectores de menores recursos que destinan la mayor parte de su presupuesto a la comida.
En términos interanuales, la situación es aún más elocuente:
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Canasta Básica Alimentaria: registró un salto del 37,6% en los últimos doce meses.
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Canasta Básica Total: acumuló un alza del 32,1% respecto al mismo mes del año anterior.
Esta brecha de 5,5 puntos porcentuales entre ambos indicadores confirma que la inflación núcleo y los aumentos en servicios regulados han tenido, en el último año, un impacto menor que el encarecimiento directo de la góndola.
El costo de vida por individuo y grupos familiares
Si se traslada el análisis a una escala individual, el INDEC determinó que un «adulto equivalente» (unidad de medida basada en los requerimientos de un varón de entre 30 y 60 años) necesitó $452.321 para cubrir su CBT y $208.443 para no ser indigente.
Sin embargo, la realidad se vuelve más compleja al observar hogares con mayor número de integrantes. Para un grupo familiar de cinco personas (un varón y una mujer de 30 años con tres hijos pequeños), el presupuesto mínimo para eludir la pobreza ascendió a $1.470.043,19, mientras que el límite de la indigencia para este mismo grupo se fijó en $677.439,26.
Metodología y desafíos estructurales
La determinación de estos valores no es arbitraria. La CBA se establece en función de los hábitos de consumo de la población y los requerimientos kilocalóricos imprescindibles. Para llegar a la CBT, el INDEC aplica el denominado coeficiente de Engel, que permite expandir el valor de los alimentos para incluir otros gastos esenciales de la vida moderna.
El escenario planteado por las estadísticas de febrero de 2026 pone de manifiesto la dificultad de los salarios para seguir el ritmo de las canastas básicas. Aunque el incremento mensual del 2,7% en la CBT pueda parecer moderado en comparación con picos históricos, el acumulado anual superior al 30% en un contexto de estancamiento de ingresos profundiza la brecha social. El acceso a una vida digna y a una alimentación completa se mantiene como la principal deuda pendiente de la economía argentina frente al avance de los precios.
