Combustibles: el Gobierno oficializó una suba de impuestos que impactará en los surtidores desde marzo

A través del Decreto 116/2026, el Ejecutivo dispuso un ajuste parcial en los tributos al combustible líquido y al dióxido de carbono. La medida implica un incremento inmediato de hasta $18 por litro, mientras que el grueso de la actualización se postergó para abril.

En un nuevo intento por equilibrar la recaudación fiscal sin convalidar un salto brusco en la inflación, el Gobierno nacional oficializó este viernes una actualización en el esquema de los Impuestos al Combustible Líquido (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC). La decisión, publicada en el Boletín Oficial, establece un incremento moderado para el mes de marzo, postergando el impacto total de las actualizaciones pendientes de los años 2024 y 2025 para el inicio del segundo trimestre.

Esta actualización responde al mecanismo de ajuste trimestral atado al Índice de Precios al Consumidor (IPC), un tributo que ha sido diferido en reiteradas oportunidades durante la actual gestión para morigerar el traslado a los precios finales de la logística y el transporte.

El impacto en las pizarras: nafta y gasoil

A partir del 1 de marzo, los consumidores notarán un ajuste promedio del 1,1% en el precio de venta al público. Aunque parece un porcentaje marginal, el impacto nominal por litro se desglosa de la siguiente manera:

  • Nafta Súper: El incremento total por impuestos será de $18,45 (compuesto por $17,38 de ICL y $1,07 de IDC). De esta forma, un litro que hoy promedia los $1.609 pasará a costar aproximadamente $1.627,45.

  • Gasoil: La suba será de $16,58 ($14,88 de impuesto general más $1,70 de tributo ambiental). El precio de referencia saltará de $1.658 a $1.674,58.

Cabe destacar que, en el caso del gasoil, rige un diferencial adicional de $8,06 para las zonas alcanzadas por el régimen patagónico, debido a las exenciones y particularidades logísticas de la región sur del país.

Un cronograma de «ajuste goteo»

El Decreto 116/2026 modifica la estrategia previa del Ejecutivo. En lugar de aplicar de forma directa los aumentos acumulados por la inflación de los últimos dos años, se decidió estirar el cronograma de aplicación. El objetivo oficial es «continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible», evitando que un shock en los surtidores se traslade de forma lineal al resto de los precios de la economía.

Sin embargo, este alivio es temporal: la normativa aclara que el incremento total y definitivo de los períodos pendientes se hará efectivo a partir del 1 de abril de 2026. Para esa fecha, se espera un ajuste de mayor magnitud que el registrado en marzo.

Precios dinámicos y el rol de YPF

Desde el año pasado, el mercado de combustibles ha mutado hacia un sistema de precios dinámicos. La petrolera estatal YPF, líder del mercado, ha dejado de aplicar aumentos uniformes en todo el país, optando por ajustes diferenciados según la zona geográfica, la franja horaria y la demanda local.

Esta opacidad en la información oficial de precios vuelve complejo el seguimiento para el consumidor, quien puede encontrar variaciones significativas entre estaciones de servicio de una misma bandera situadas a pocas cuadras de distancia. Con la suba de impuestos del 1 de marzo, se espera que el resto de las petroleras (Shell, Axion y Puma) sigan la tendencia e incrementen sus valores en una proporción similar para no perder margen de rentabilidad.