Caso Fernández Lima: la exmujer de Cristian Graf reveló el hermetismo familiar sobre el jardín donde hallaron el cuerpo
Daniela Barreiro declaró ante el fiscal López Perrando y aportó datos clave sobre las restricciones impuestas por sus suegros en la propiedad de Villa Urquiza. La investigación ahora se extiende a los padres del principal sospechoso.
El femicidio de Diego Fernández Lima, el adolescente desaparecido en 1984 cuyos restos fueron hallados en mayo de 2025, sumó un testimonio que podría ser determinante para romper el pacto de silencio familiar. Daniela Barreiro, exesposa de Cristian Graf —compañero de colegio de la víctima y principal investigado—, se presentó ante la Justicia con un objetivo claro: «Que se sepa la verdad por mis hijos y por esa madre que espera hace décadas».
Barreiro, quien convivió durante más de diez años en la vivienda de la calle Congreso 3742, brindó detalles sobre la dinámica de la familia Graf que refuerzan la hipótesis de un ocultamiento deliberado. Según su declaración, los padres de Cristian mantenían un control estricto sobre el jardín de la propiedad, impidiendo que cualquier persona ajena se acercara a la zona del parque.
Las prohibiciones en el «jardín del horror»
Uno de los puntos más reveladores del testimonio de Barreiro fue la negativa sistemática de sus suegros, Federico Alberto Graf y Susana Elena Grassle, a realizar cualquier tipo de excavación en el terreno. La mujer recordó que, al proponer la instalación de una piscina, la familia solo accedió bajo una condición innegociable: debía colocarse pegada a la estructura de la casa, sin remover el pasto del área central del jardín.
Fue precisamente en ese sector lindante donde, el 20 de mayo de 2025, un grupo de obreros descubrió los restos óseos a solo 60 centímetros de profundidad. El peritaje del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) confirmó que los 151 fragmentos óseos pertenecían a Fernández Lima y que el joven murió de una puñalada en el pecho antes de un intento fallido de desmembramiento.
Ampliación de la investigación y el rol de los padres
El fiscal Martín López Perrando decidió ampliar el foco de la instrucción. Tras anularse el sobreseimiento de Cristian Graf por «encubrimiento», la carátula viró hacia una participación directa en el homicidio. Sin embargo, el fiscal también busca determinar el grado de complicidad de los padres de Graf.
En este marco, se solicitaron informes a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) para verificar si los adultos desempeñaron cargos públicos que hubieran facilitado el archivo de la causa original en 1984, cuando la policía calificó la desaparición como una «fuga de hogar». Si bien la defensa de los Graf sostiene que solo existió una sociedad comercial entre los padres, la Justicia sospecha que el nivel de impunidad con el que se mantuvo el cuerpo oculto durante 40 años responde a un entramado de protección más complejo.
Un crimen que esperó cuatro décadas
Diego Fernández Lima tenía 16 años cuando fue visto por última vez en julio de 1984. Su padre murió dos años después sin respuestas, mientras que su madre, Irma Lima, continuó la búsqueda hasta el macabro hallazgo del año pasado.
El juez Julio Lucini subrayó la imposibilidad de desvincular a Cristian Graf del hecho, dado el vínculo estrecho como compañeros de secundaria y la ubicación del cadáver en su domicilio familiar. Con la declaración de Barreiro, la querella encabezada por Javier Fernández Lima confía en que el cerco judicial sobre el entorno de los Graf finalmente se cierre.
