Los salarios perdieron contra la inflación en 2025 y se profundiza la recesión
El Índice de salarios del Indec registró una caída real de 2,7 puntos porcentuales en el año. La baja del consumo y el empleo complican el escenario de estanflación para el Gobierno.
La recuperación del poder adquisitivo que el Poder Ejecutivo intentó sostener como bandera durante gran parte del mandato de Javier Milei ha llegado a su fin. Según los datos oficiales publicados este jueves por el Indec, los salarios formales sufrieron una contracción real durante 2025, cerrando el año con un incremento acumulado del 28,8%, frente a una inflación que trepó al 31,5%. Esta diferencia de 2,7 puntos porcentuales marca el regreso de la pérdida de ingresos a la economía argentina, afectando tanto al sector público como al privado.
El mes de diciembre fue determinante para sellar esta tendencia negativa. Durante el último mes del año pasado, el Índice de salarios aumentó apenas un 1,6%, quedando muy por debajo del 2,8% de inflación registrado en el mismo periodo. Esta caída de diciembre representa el cuarto retroceso mensual consecutivo del salario real, lo que confirma que el proceso de recomposición iniciado en la segunda mitad de 2024 se ha agotado definitivamente ante la persistente suba de precios y el enfriamiento de la actividad económica.
El sector formal y la duda sobre la «pipa de Nike»
Hasta hace pocos meses, el ministro de Economía, Luis Caputo, sostenía que los salarios estaban logrando ganarle a la inflación, proyectando una recuperación en forma de «V» o «pipa de Nike». Sin embargo, los nuevos datos ponen en tela de juicio ese optimismo. Mientras que la medición oficial indicaba una leve mejora hasta noviembre, el cierre de diciembre borró gran parte de esas ganancias.
A este escenario se suma la controversia por la marcha atrás con el nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC). Consultoras privadas, como LCG, advierten que si se aplicaran los criterios de medición que el Gobierno finalmente canceló, la caída de los salarios formales privados entre finales de 2023 y fines de 2025 sería de un 1,6% real, en lugar de la leve suba que muestran las cifras actuales. En términos prácticos, el bolsillo del trabajador registrado está hoy por debajo de los niveles necesarios para sostener el consumo previo.
La parálisis del sector informal
La situación de los trabajadores no registrados es aún más incierta y preocupante. En diciembre, los salarios informales registraron una variación del 0,1%, la cifra más baja de toda la gestión actual. Aunque en el acumulado anual el Indec refleja una suba del 87,9%, este dato debe tomarse con cautela debido al rezago metodológico de seis meses que tiene la medición del sector informal.
Lo que sí queda claro es que este segmento de la economía —el más vulnerable— acumula cuatro meses de desaceleración pronunciada. La imposibilidad de estos trabajadores de negociar paritarias y la caída de la demanda en el sector servicios han planchado sus ingresos, eliminando cualquier posibilidad de ahorro o consumo suntuario.
Estanflación: caída de actividad y empleo
La contracción del salario real no ocurre en el vacío. Se da en un contexto de estancamiento económico evidenciado por el EMAE, con retrocesos encadenados en los últimos meses del año. Además, el mercado laboral comenzó a mostrar fisuras: en noviembre se registró una pérdida neta de 13.000 puestos de trabajo formales.
Este combo de menor ingreso, menor empleo y una inflación que no perfora el piso esperado (con un pico del 2,9% estimado para enero) coloca al Gobierno en una encrucijada. El esquema de «dólar planchado» y ajuste fiscal parece no ser suficiente para contener los precios, mientras que el consumo interno se desploma por la falta de poder de compra.
Un horizonte de incertidumbre salarial
El cierre de 2025 deja un balance negativo para el bienestar de los hogares. Con la inflación ganando la carrera nuevamente, el Gobierno pierde una de sus principales anclas de estabilidad social. Si no se produce un viraje en la política económica que logre reactivar la actividad sin disparar los precios, la economía argentina corre el riesgo de consolidarse en un escenario de estanflación, donde el costo de vida sube mientras el salario y la producción se hunden.
