El legado de Darwin: a 217 años del nacimiento que revolucionó la ciencia moderna
Cada 12 de febrero se celebra el Día de Darwin para conmemorar su impacto en la biología. Su teoría de la selección natural transformó la comprensión sobre la evolución de la vida.
El 12 de febrero no es una fecha más en el calendario científico; es el momento en que el mundo rinde homenaje a Charles Darwin, el naturalista británico cuyo pensamiento marcó un antes y un después en la historia de la humanidad. Nacido en 1809, Darwin desafió los dogmas de su época al proponer un mecanismo lógico y observable para explicar cómo las especies cambian, se adaptan y se diversifican: la selección natural. Su legado, lejos de ser una pieza de museo, sigue siendo la columna vertebral de la biología contemporánea.
La revolución de la selección natural
La publicación de El origen de las especies en 1859 no solo fue un hito editorial, sino un terremoto intelectual. Darwin propuso que todas las formas de vida comparten un ancestro común y que la evolución es el resultado de un proceso donde los individuos mejor adaptados a su entorno tienen mayores probabilidades de sobrevivir y reproducirse.
Esta idea eliminó la necesidad de explicaciones sobrenaturales para la complejidad de la vida, integrando a los seres humanos dentro del árbol genealógico de la naturaleza. A lo largo de su viaje a bordo del HMS Beagle, y particularmente en sus observaciones en las Islas Galápagos, Darwin recolectó las evidencias que le permitieron sistematizar una teoría que hoy se confirma diariamente a través de la genética y la paleontología.
Impacto más allá de la biología
La influencia de Darwin trascendió los laboratorios y los libros de ciencia. Su obra obligó a una reevaluación profunda de la filosofía y la religión, cuestionando el lugar central del hombre en el universo. Conceptos como la «supervivencia del más apto» (término popularizado posteriormente) se filtraron en la sociología, la economía y la cultura, aunque a menudo fueron malinterpretados para justificar ideologías ajenas al espíritu científico del autor.
En la actualidad, la síntesis evolutiva moderna —que combina las ideas de Darwin con las leyes de la herencia de Mendel— es fundamental para entender desde la resistencia de las bacterias a los antibióticos hasta el impacto del cambio climático en la biodiversidad global.
