Crisis de credibilidad en el Indec: la intervención oficial tensiona las paritarias
La renuncia de Marco Lavagna y el freno a la nueva metodología de medición de precios generaron el rechazo de gremios y especialistas. Advierten que el uso de índices desactualizados licúa los ingresos reales.
La estabilidad de las estadísticas públicas en Argentina atraviesa su momento más crítico desde el inicio de la gestión libertaria. La salida de Marco Lavagna de la dirección del Indec, precipitada por la decisión oficial de «cajonear» el nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC), ha disparado alarmas en todo el arco social y económico. Lo que comenzó como un cambio de nombres se transformó rápidamente en una crisis de confianza que amenaza con paralizar las negociaciones salariales y romper la paz social en sectores clave.
El conflicto ferroviario como punta de lanza
El impacto de la «intervención» estadística tuvo su primera víctima en el terreno de las paritarias. El sindicato de maquinistas de trenes, La Fraternidad, ratificó un paro nacional para el próximo jueves tras rechazar una oferta salarial que consideran basada en cifras ficticias. El gremio liderado por Omar Maturano —con Sebastián Maturano como vocero gremial— calificó la propuesta patronal de «insuficiente» y vinculó directamente la salida de Lavagna con un intento de ocultar la inflación real.
«Fue una reunión en vano. Nos ofrecen un 2% para diciembre cuando sabemos que la inflación fue del 2,8%», señalaron desde el sindicato. La Fraternidad sostiene que la inflación de enero ronda el 3,1%, lejos del 1,4% que intenta imponer la patronal como referencia. Esta brecha entre la percepción de los trabajadores y los datos oficiales marca el inicio de una «bola de nieve» conflictiva: sin un termómetro fiable, los acuerdos salariales se vuelven imposibles de alcanzar.
Caputo y la violación del secreto estadístico
La tensión aumentó tras las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien a través de la red social X aseguró que el nuevo IPC (con la metodología ahora postergada) habría arrojado un 2,4%. Esta afirmación no solo contradice las estimaciones de consultoras privadas, que ubican el número cerca del 3%, sino que vulnera el secreto estadístico. Dicha norma impide que funcionarios o terceros difundan datos antes de su publicación oficial, una regla de oro para garantizar la transparencia del organismo.
Desde la oposición, el bloque de diputados de Unión por la Patria, encabezado por Nicolás Trotta, solicitó formalmente la interpelación de Caputo y del flamante director del Indec, Pedro Lines. Los legisladores advierten que gobernar con un índice de precios desactualizado conduce a diagnósticos erróneos y profundiza la pérdida del poder adquisitivo de la población.
Voces de alerta en la industria y el sindicalismo
El malestar no es exclusivo de los gremios. Claudio Drescher, directivo de la Unión Industrial Argentina (UIA) y titular de la Cámara de la Indumentaria, fue uno de los pocos empresarios en romper el silencio tras los cruces del Gobierno con el sector productivo. Drescher vinculó la renuncia de Lavagna con una intención deliberada de «postergar la verdadera evolución de los precios».
Por su parte, los trabajadores del propio instituto, representados por Raúl Llaneza (ATE-Indec), advirtieron que esta maniobra compromete la credibilidad institucional construida en los últimos años. En la misma línea, el economista Claudio Lozano calificó la situación como la creación de un «índice de fantasía», alertando que la manipulación de las estadísticas públicas abre un escenario de incertidumbre económica peligrosa para la legitimidad del plan de gobierno.
Perspectivas de un escenario incierto
Con el nuevo IPC suspendido y una dirección debilitada, el Indec enfrenta el desafío de recuperar la confianza de los actores del mercado y la sociedad civil. Mientras tanto, la falta de una referencia técnica compartida promete judicializar y tensar cada mesa de negociación paritaria, donde la «inflación percibida» le gana la batalla a los comunicados oficiales de la Casa Rosada.
