Día del Hombre y la Mujer del Tiempo: ¿por qué es el 5 de febrero?
La efeméride rinde homenaje al nacimiento de John Jeffries, pionero de la meteorología que realizó las primeras mediciones climáticas desde un globo aerostático. Un reconocimiento a quienes interpretan la atmósfera.
Cada 5 de febrero, el mundo celebra el Día del Hombre y la Mujer del Tiempo, una fecha destinada a reconocer la labor de los profesionales que se dedican a la observación, el estudio y la difusión de las condiciones climáticas. Aunque hoy la tecnología permite contar con satélites y modelos computarizados de alta precisión, el origen de esta conmemoración se remonta al siglo XVIII y a la figura de un médico estadounidense cuya curiosidad lo llevó a elevarse literalmente por encima de sus contemporáneos para entender la atmósfera.
John Jeffries: el médico que buscó las respuestas en el cielo
La elección de esta fecha coincide con el aniversario del nacimiento de John Jeffries, nacido el 5 de febrero de 1744. Jeffries, un reconocido médico de Boston, pasó a la historia no solo por su labor sanitaria, sino por su pasión por la meteorología. En una época donde el clima era considerado un fenómeno impredecible y casi divino, Jeffries aplicó el rigor científico para recolectar datos objetivos.
Su hito más importante ocurrió en 1784, cuando financió y participó en uno de los primeros viajes en globo aerostático sobre Londres. Equipado con termómetros, barómetros e higrómetros, Jeffries realizó las primeras observaciones científicas de la atmósfera a gran altura. Un año después, en 1785, protagonizó el primer cruce del Canal de la Mancha por aire, consolidando su legado como el primer «científico del aire».
De la observación rústica a la era del Big Data
La meteorología ha recorrido un largo camino desde las anotaciones manuales de Jeffries. En la actualidad, el Día del Hombre y la Mujer del Tiempo destaca no solo a los meteorólogos académicos, sino también a los presentadores de televisión y comunicadores que cumplen la función vital de traducir tecnicismos complejos en información útil para la vida cotidiana.
En un contexto de crisis climática global, estos profesionales han pasado de ser meros «anunciadores de lluvias» a convertirse en piezas clave para la gestión de riesgos y desastres naturales. Su capacidad para interpretar datos en tiempo real permite salvar vidas mediante alertas tempranas ante fenómenos extremos como huracanes, olas de calor o inundaciones, fenómenos que, como se observa en el AMBA durante esta semana de febrero, marcan el pulso de la sociedad.
La meteorología como servicio público
Hoy en día, organismos como el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) en Argentina continúan la tradición de Jeffries, operando redes de observación que alimentan a la comunidad internacional. La efeméride de este 5 de febrero sirve para recordar que, detrás de cada icono de sol o nube en la pantalla de un celular, existe un complejo proceso de análisis físico y matemático realizado por hombres y mujeres comprometidos con la ciencia.
La fecha invita a reflexionar sobre la importancia de la inversión en tecnología climática y el respeto por una profesión que, aunque a menudo es objeto de bromas ante pronósticos fallidos, requiere una formación académica rigurosa y una vigilancia constante de las 24 horas del día.
