La Fraternidad ratifica el paro nacional de trenes para este jueves
Omar Maturano confirmó la medida de fuerza ante el deterioro del sistema ferroviario y el congelamiento salarial. Denuncian "desidia estatal" para facilitar la privatización de las líneas.
El sistema de transporte ferroviario se verá paralizado en todo el país el próximo jueves 5 de febrero. Omar Maturano, secretario general de La Fraternidad, ratificó la medida de fuerza por 24 horas, argumentando una combinación crítica de inseguridad operativa y erosión del poder adquisitivo. Según el dirigente, el sector atraviesa un estado de «desidia» intencional por parte del Gobierno nacional, que incluye el bloqueo de las negociaciones paritarias y una falta de inversión que pone en riesgo la integridad de los trabajadores y pasajeros.
Inseguridad en las vías y «desidia» gubernamental
El principal argumento del gremio de los maquinistas radica en el deplorable estado de la infraestructura. Maturano denunció que la falta de mantenimiento en las vías y en las formaciones ha alcanzado niveles insostenibles. «Está todo roto, todo patas para arriba», sentenció el dirigente, quien además reveló que los trenes de carga registran hasta tres descarrilamientos diarios, generando gastos de reparación que superan la rentabilidad del servicio.
Para La Fraternidad, este deterioro no es accidental. El gremio sostiene que el Gobierno «pisa» la inversión y las paritarias con el objetivo estratégico de degradar el valor de la empresa estatal. El objetivo final, según la visión sindical, sería facilitar una concesión a privados bajo condiciones extremadamente ventajosas para los compradores, permitiendo que sean las empresas las que impongan las reglas del mercado.
El impacto salarial: una pérdida del 50% en un año
La cuestión económica es el otro pilar del conflicto. Maturano fue tajante al señalar que el sector ferroviario ha perdido entre un 50% y un 60% de su salario real en el último año. El dirigente criticó la postura oficial de imponer topes salariales y «pisar» las paritarias, forzando al sindicato a aceptar acuerdos insuficientes bajo la presión de mantener la «paz social».
«Nosotros, como buenos boludos, para mantener la paz social lo aceptamos, pero ya nos hinchamos los huevos», expresó con crudeza el sindicalista, marcando un quiebre en la relación con las autoridades de transporte. La medida del jueves se presenta como el inicio de un plan de lucha que podría intensificarse en las próximas semanas.
Amenaza de nuevas medidas para el inicio del ciclo lectivo
Aunque la conciliación obligatoria podría frenar temporalmente futuras acciones, La Fraternidad ya puso la mira en el mes de marzo. El gremio advirtió que, de no mediar una solución estructural a sus reclamos, realizarán un nuevo paro coincidiendo con el regreso masivo de los trabajadores a sus puestos y el inicio de las clases.
Como medida de seguridad adicional ante el mal estado de la infraestructura, Maturano advirtió que las formaciones comenzarán a circular a velocidades mínimas en los tramos más críticos para evitar tragedias. «Todas las vías están mal», alertó, sugiriendo que la operatividad del servicio seguirá degradándose independientemente de las huelgas si no se reactiva la inversión en mantenimiento básico.
Un conflicto que trasciende lo salarial
El paro del jueves no es solo un reclamo por haberes; es una denuncia política sobre el futuro del ferrocarril en Argentina. La tensión entre el Ministerio de Desregulación y los gremios del transporte anticipa un febrero de alta conflictividad, donde la seguridad de los pasajeros y la soberanía de la infraestructura nacional se encuentran en el centro del debate público.
