Crimen de Fernández Lima: La Justicia anula sobreseimiento y reabre la investigación contra Cristian Graf
La Cámara Nacional de Apelaciones dio un revés inesperado en el caso del crimen de Diego Fernández Lima al anular el sobreseimiento por prescripción dictado a favor de Cristian Graf, el dueño de la propiedad donde se hallaron los restos, ordenando profundizar la investigación sobre su posible participación en el homicidio de 1984 o su encubrimiento.
41 años después: La reapertura de un caso que conmocionó a Coghlan
Un giro crucial en el caso del crimen de Diego Fernández Lima ha puesto nuevamente en la mira a Cristian Graf, dueño de la casa en el barrio porteño de Coghlan donde se descubrieron los restos del adolescente. La Cámara Nacional de Apelaciones resolvió este viernes anular el sobreseimiento por prescripción que había beneficiado a Graf, dictado previamente por el juez de primera instancia, Alejandro Litvack.
La decisión de la Cámara ordena la reapertura de la investigación contra Graf. El fallo de 18 páginas es contundente al exigir profundizar “en orden a las hipótesis que razonablemente surgen del expediente para esclarecer si el imputado tiene o no relación, en cualquiera de los términos de los artículos 45 y 46 del Código Penal, con el homicidio de Fernández Lima”, ocurrido hace 41 años. La medida busca determinar si Graf actuó como autor, cómplice, o si incurrió en un eventual encubrimiento agravado del crimen.
Los argumentos de la Cámara que complican al principal sospechado
Los jueces de la Cámara desestimaron el argumento de la prescripción, al entender que no se podía limitar el análisis a un presunto «encubrimiento agravado» sin investigar el delito principal, el homicidio.
El presidente de la Sala, Ignacio Rodríguez Varela, argumentó que la acusación de encubrimiento estaba “artificialmente recortada” y que resulta fundamental investigar el homicidio. Además, consideró “totalmente inverosímil” la estrategia de la defensa de Graf, que había planteado que Diego Fernández pudo haber sido enterrado en el lote lindero y que mencionaba a un posible culpable que “convenientemente está muerto”.
Por su parte, el juez Julio Marcelo Lucini señaló datos cruciales que vinculan al sospechado con la víctima:
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“Resulta insoslayable que la propia defensa reconoció en la audiencia que en el terreno en que se perpetró el homicidio y desmembramiento de Fernández habitaba en ese momento y continúa haciéndolo Graf.”
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El deceso de 1984 verifica un “vínculo entre la víctima y el encausado” ya que eran compañeros de colegio, una circunstancia probada mediante testimonios e informes.
Lucini sentenció que «No hay posibilidad de desvincular, a esta altura, al nombrado del homicidio, ya sea como autor, cómplice o cualquier otro grado de participación y en una línea temporal evidentemente distinta y excluyente a la del delito por el cual se pretende limitar el examen de su eventual responsabilidad».
El juez Hernán López reforzó la necesidad de la investigación: “No es posible declarar la extinción de la acción penal más allá del tiempo transcurrido desde la denuncia de desaparición de Fernández Lima. Con más razón, en tanto el razonamiento del juez soslaya datos imprescindibles que se desconocen”. López hizo hincapié en que, al no tener identificado al autor del homicidio, no es posible saber si existieron causales interruptivas de la acción penal, como que se trate de un delito cometido en ejercicio de la función pública, o cualquier otra circunstancia relevante.
El hallazgo que reactivó la causa tras décadas de silencio
El drama de Diego Fernández Lima se remonta a la tarde del 26 de julio de 1984. Diego, de 16 años, salió de su casa tras almorzar y se dirigió a la de un amigo en la zona de Rómulo Naón y Monroe, en Villa Urquiza, pero su rastro se perdió.
Durante años, la desaparición fue tratada como una simple “fuga del hogar” y la causa fue archivada. Sus padres, Juan Benigno Fernández e Irma Lima, emprendieron una búsqueda incansable que, lamentablemente, terminó con la muerte del padre de Diego en 1986 sin obtener respuestas.
El caso dio un giro de 180 grados el 20 de mayo del año pasado (2024), cuando obreros que trabajaban en un terreno contiguo a la casa donde la familia Graf residía desde los años ’70 encontraron restos humanos. El fiscal Martín López Perrando y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) lograron identificar los 151 fragmentos óseos hallados como pertenecientes a Fernández Lima.
Los peritos forenses determinaron que el adolescente fue asesinado de una puñalada en el tórax, que dejó una lesión visible en la cuarta costilla derecha. El cuerpo fue luego objeto de un intento de desmembramiento (incompleto) y enterrado en una fosa precaria, a apenas 60 centímetros de profundidad, dentro del predio de la familia Graf.
Con la anulación del sobreseimiento, la Justicia reactiva la posibilidad de esclarecer definitivamente uno de los crímenes más oscuros y prolongados en el tiempo de la historia reciente de la ciudad.
