Jubilados: la canasta básica sube a $2,5 millones para inquilinos y se ensancha la brecha inflacionaria

Una pareja de adultos mayores debió destinar más de $2,5 millones en septiembre para cubrir sus gastos en la Ciudad de Buenos Aires, mientras que los medicamentos para la presión lideraron las subas con un 2,3%.

El impacto de la inflación sobre los ingresos fijos volvió a golpear con fuerza a los sectores de la tercera edad. Según el último informe de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires correspondiente a septiembre de 2026, una pareja de jubilados inquilinos necesitó un presupuesto de $2.552.915 para sostener sus necesidades básicas, lo que representa una suba mensual del 1,1% y equivale a casi cinco jubilaciones mínimas.

El peso diferencial: Propietarios versus Inquilinos

El informe detalla que el costo de vida para una pareja de adultos mayores con vivienda propia trepó hasta los $1.742.128, registrando un incremento del 1,6% respecto al mes anterior. Esta cifra representa el equivalente a poco más de tres jubilaciones mínimas.

La diferencia abismal entre ambos escenarios radica principalmente en el rubro de los servicios del hogar y costos de vivienda:

  • Propietarios: Destinaron unos $581.012 en servicios del hogar.

  • Inquilinos: Los costos habitacionales escalaron de manera exponencial hasta los $1.391.799, absorbiendo la mayor parte del presupuesto mensual.

A esto se le suman gastos fijos fundamentales como alimentos ($655.184), salud ($191.528) y bienes personales ($240.437), evidenciando el peso crítico que tienen los consumos esenciales en la economía doméstica de este grupo etario.

El Índice de Precios de Medicamentos (IPM) y el golpe a la salud

En paralelo a la canasta general, el Índice de Precios de Medicamentos (IPM) registró un incremento promedio del 1,4% durante el noveno mes del año.

El impacto más severo recayó sobre los tratamientos crónicos:

  • Afecciones cardiovasculares y presión arterial: Encabezaron las subas con un alza promedio del 2,3%.

  • Antibióticos y antisépticos: Anotaron un incremento del 2%.

  • Psicofármacos: Aumentaron un 1,5%.

Conclusión

El monitoreo constante de la Defensoría del Pueblo expone una realidad alarmante para los jubilados que dependen exclusivamente de haberes fijos. Ante este escenario, se reabre la urgencia de discutir medidas estructurales que mejoren la cobertura de medicamentos, refuercen los programas de acompañamiento y alivien de forma efectiva el peso de los gastos esenciales en los hogares de las personas mayores.