Impacto de la reforma laboral: caída del empleo formal y ascenso de la informalidad en Argentina

A ocho meses de la sanción de la Ley 27.802 de modernización laboral, los indicadores oficiales y privados reflejan un escenario adverso para el mercado de trabajo formal. Lejos de dinamizar las contrataciones registradas, la normativa convive con una contracción sostenida del empleo asalariado privado, un incremento de la precariedad laboral y un marcado cruce de responsabilidades entre el oficialismo y el sector empresarial.

Principales indicadores del mercado de trabajo

Los datos difundidos por organismos oficiales (como el INDEC y la Secretaría de Trabajo) y centros de estudio especializados detallan una fuerte tensión estructural:

  • Retroceso del empleo registrado: Los puestos formales acumulan 13 a 14 meses de caídas consecutivas. Desde el inicio de la actual gestión, la pérdida neta en el sector privado ronda los 266.000 puestos (una baja cercana al 4,2%).

  • Expansión de la informalidad: La tasa de informalidad trepó al 45% de la población ocupada según el INDEC, registrando un salto interanual de 1,8 puntos porcentuales frente al segundo trimestre de 2025 (cuando se ubicaba en el 43,2%). Se estiman más de 348.000 nuevos puestos informales creados en el último año, impulsados principalmente por el trabajo por cuenta propia.

  • Desocupación en alza: En el segundo trimestre de 2026, la tasa de desocupación alcanzó el 7,9%, superando el 7,6% del mismo período del año previo y marcando el nivel más alto desde el inicio de la administración de Javier Milei.

  • Pérdida de poder adquisitivo: El salario mínimo acumula un retroceso real del 40,8% en comparación con noviembre de 2023, mientras que los ingresos promedio del sector registrado privado muestran altibajos y una recuperación sectorial muy acotada.

El debate político y la postura del Gobierno

Las medidas estructurales introducidas por la reforma —tales como la extensión del período de prueba y la habilitación del banco de horas— no han logrado el dinamismo de contratación formal esperado.

Ante este panorama, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, principal ideólogo del proyecto, expresó públicamente su disconformidad con el empresariado:

«No estoy conforme con la respuesta de los empresarios con la reforma laboral», declaró, cuestionando además la persistencia en las prácticas de negociación colectiva y los resguardos de la ultraactividad.

Por su parte, analistas económicos y centrales sindicales advierten que la recesión económica acumulada y la caída del consumo interno neutralizan cualquier incentivo a la contratación, desplazando a vastos sectores de la población hacia la economía informal y el cuentapropismo de subsistencia.