El uso de la capacidad instalada de la industria cayó a menos del 60 por ciento

La utilización de la capacidad instalada de la industria descendió al 58,2 por ciento en julio y profundizó una crisis sectorial que no logra superar la barrera del 60 desde octubre de 2025.

La utilización de la capacidad instalada de la industria se ubicó en el 58,2 por ciento durante el mes de julio, lo que evidenció una contracción interanual y un retroceso frente a los registros del período precedente, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos. El relevamiento oficial profundiza un escenario recesivo que afecta al sector manufacturero argentino desde finales del año pasado, consolidando una tendencia donde la maquinaria operativa de las plantas productivas opera por debajo de los niveles óptimos de rentabilidad y eficiencia operativa en la mayoría de los rubros económicos del país.

Radiografía del estancamiento productivo

El indicador sectorial continúa sin poder alcanzar ni superar el nivel crítico del 60 por ciento de utilización de la capacidad instalada. Para encontrar un registro superior a ese umbral es necesario remontarse a octubre de 2025, momento en el cual el índice oficial alcanzó el 60,9 por ciento antes de iniciar una pendiente negativa sostenida.

En la comparación mensual inmediata, el desempeño industrial también sufrió un deterioro significativo al pasar del 59,1 por ciento registrado en junio al 58,2 por ciento de julio, lo que representó una merma directa de 0,9 puntos porcentuales. Este comportamiento refleja las dificultades estructurales que enfrentan las plantas fabriles para sostener sus niveles de producción ante una demanda interna retraída y mayores costos operativos en los principales centros urbanos del territorio nacional.

El rendimiento dispar de los sectores productivos

Del total de los doce bloques analizados por la medición oficial, solamente cinco unidades de negocio lograron utilizar una capacidad instalada superior al índice general de la economía. El sector petrolero se consolidó como el motor principal de la actividad, encasillándose en marcas cercanas a la saturación total de sus plantas en estricta sintonía con el dinamismo que exhibe la industria minera y energética a nivel federal.

Los bloques industriales por encima del promedio
  • Refinación del petróleo: 89,9%

  • Industrias metálicas básicas: 71,8%

  • Papel y cartón: 69,6%

  • Productos alimenticios y bebidas: 66%

  • Sustancias y productos químicos: 61,4%

Los sectores con menor nivel de actividad

A contramano del bloque energético y de insumos básicos, las ramas vinculadas al consumo masivo, la construcción y los bienes durables operaron con márgenes de ociosidad preocupantes. El listado de los rubros más rezagados comprende a:

  • Edición e impresión: 54,6%

  • Productos minerales no metálicos: 48,6%

  • Productos textiles: 45,3%

  • Productos del tabaco: 45,2%

  • Productos de caucho y plástico: 40,2%

  • Industria automotriz: 39%

  • Metalmecánica, excepto automotores: 38,3%

Perspectivas y desafíos hacia el cierre del año

La persistencia de estos indicadores expone los desequilibrios que atraviesa el entramado fabril argentino, donde los complejos exportadores y vinculados a recursos naturales sostienen el pulso operativo mientras los rubros orientados al mercado interno operan con la mitad de su infraestructura paralizada. La reactivación de la demanda y la recomposición del poder adquisitivo se perfilan como los factores determinantes para modificar esta tendencia en el tramo final del año.