Pobreza infantil: 4 de cada 10 chicos no acceden a vestimenta

La pobreza infantil en Argentina alcanza niveles críticos: el 37,5% de los menores enfrenta graves dificultades para acceder a ropa y calzado, según advirtió el último informe de la UCA.

La pobreza infantil en Argentina expone una de sus facetas más críticas en el acceso a bienes elementales para la vida cotidiana: el 37,5% de los niños, niñas y adolescentes del país presentó serias dificultades para acceder a ropa y calzado durante el último año. Los datos surgen del más reciente relevamiento elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA), perteneciente a la Universidad Católica Argentina (UCA). El informe refleja cómo el deterioro del poder adquisitivo y el contexto socioeconómico actual impactan de lleno en las condiciones de vida de las infancias, profundizando desigualdades históricas.

La brecha socioeconómica y la desigualdad estructural

El diagnóstico del ODSA pone en evidencia una marcada disparidad según el estrato socioeconómico de los hogares. Al desagregar las cifras, el acceso a la indumentaria básica se convierte en un factor de segregación: en los sectores populares y de menores ingresos, la falta de calzado y vestimenta adecuada escala al 58,3%.

Por el contrario, en los hogares pertenecientes a los estratos medios y altos, esta privación desciende al 17,8%. Esta brecha de más de 40 puntos porcentuales constata la coexistencia de realidades materiales contrapuestas dentro del territorio nacional, donde los sectores vulnerables asumen el costo más severo de la crisis.

Consecuencias en el desarrollo, la educación y la salud emocional

Las privaciones materiales trascienden la carencia física del producto y generan efectos adversos directos sobre el desarrollo integral y la trayectoria formativa de los menores. De acuerdo con el estudio de la UCA:

  • Dificultades de aprendizaje: El 36,8% de los niños evaluados presentó inconvenientes pedagógicos y de rendimiento en la escuela.

  • Problemas de socialización: Un 27,3% manifestó barreras o dificultades para integrarse con sus pares o pertenecer a grupos de pertenencia.

  • Malestar emocional: El 18,1% de los chicos atravesó situaciones de sufrimiento psicológico o angustia asociada a su entorno.

El estudio subraya que la imposibilidad de contar con calzado o vestimenta en condiciones adecuadas para asistir a clases fomenta el estigma, el ausentismo y la exclusión, factores que inciden negativamente en el rendimiento escolar y la autoestima de los estudiantes.

El rol de la AUH y la Tarjeta Alimentar como red de contención

El informe técnico analizó minuciosamente la incidencia de los programas de transferencia de ingresos estatales, tales como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar. Según las estimaciones del ODSA, estos esquemas explican más del 90% de la contención frente a la pobreza infantil general y neutralizan entre el 97% y el 98% de los casos de indigencia extrema.

Los datos cuantitativos revelan que, de no existir estos programas sociales:

  • La tasa de indigencia infantil aumentaría del 9,5% al 16,4%, casi duplicando el registro actual.

  • El índice general de pobreza en menores treparía del 42,5% al 47,8%.

Asimismo, en el segmento de la primera infancia (de 0 a 3 años), la continuidad del Plan 1.000 Días permitió sostener los registros comparativos más bajos de privación extrema dentro de la serie histórica analizada.

Cobertura alimentaria y límites frente a la inflación

El relevamiento constató una recuperación parcial en la capacidad de cobertura de la canasta básica alimentaria mediante las transferencias estatales. La cobertura promedio se ubicó entre el 39% y el 62%, superando los mínimos observados en 2024, cuando oscilaba entre el 12% y el 28%.

No obstante, los investigadores de la UCA señalaron que esta recomposición resulta insuficiente frente al encarecimiento generalizado del costo de vida, el aumento de las tarifas de servicios públicos y la caída real de los ingresos familiares. Las transferencias operan como un amortiguador indispensable, pero no logran por sí solas revertir la condición estructural de vulnerabilidad que atraviesan los hogares.

Un desafío impostergable para las políticas públicas

El cuadro de situación descripto por el Observatorio de la UCA sitúa la problemática de la pobreza infantil en el centro del debate sobre la política pública. Más allá de los indicadores macroeconómicos y las metas fiscales, las privaciones en bienes básicos como el calzado y la indumentaria reflejan un daño presente y proyectan secuelas a largo plazo sobre la inclusión social y educativa de las futuras generaciones.