La inflación en supermercados golpea la canasta básica en el AMBA

La inflación en supermercados se sintió con fuerza durante mayo en el AMBA, impulsada por subas superiores al dos por ciento en productos frescos como frutas, verduras y cortes cárnicos.

La inflación en supermercados continúa mostrando un impacto directo y severo en las góndolas del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), a pesar de que algunas mediciones agregadas intenten matizar la velocidad del proceso. Durante el mes de mayo, los incrementos de precios se concentraron con especial agresividad en los productos frescos y de consumo diario, configurando un escenario de alta presión para el bolsillo de los hogares. El último relevamiento sectorial del Centro de Estudios Mariano Moreno confirmó que la evolución de los costos no da tregua en los canales de venta masiva, donde artículos de primera necesidad registraron saltos que superaron cómodamente el 2% mensual, encendiendo las alarmas de los consumidores y de las consultoras que miden el pulso social.

Frutas y verduras lideraron los incrementos de precios

El rubro hortícola al frente de las subas

La inflación en supermercados encontró su principal motor en el pasillo de las verdulerías. Los aumentos más drásticos de mayo estuvieron vinculados a los productos hortícolas y las frutas de estación, un comportamiento que, si bien suele estar condicionado por factores climáticos y la fluctuación de la oferta mayorista, en esta oportunidad exhibió una aceleración que sobrepasó cualquier previsión estacional media.

Entre los alimentos que registraron las mayores alzas en las cadenas del AMBA se ubicaron de forma nítida el zapallito largo, el tomate redondo, el pepino, el zapallito redondo y el tomate perita. Estos artículos lideraron la tabla del mes con variaciones muy por encima del promedio general de las góndolas. A este pelotón se sumaron también la berenjena y la lechuga, forzando a los consumidores a recortar las porciones o a modificar drásticamente los menúes familiares para evitar el impacto pleno de los nuevos valores.

Las carnes y los preparados suman presión al gasto

El impacto en las proteínas esenciales

Aunque el protagonismo principal se lo llevaron las hortalizas, el rubro cárnico no se quedó atrás y aportó su cuota de complejidad a la estructura de gastos de la canasta alimentaria. El relevamiento en los supermercados del AMBA detectó actualizaciones sistemáticas en distintos cortes de carne vacuna, porcina y preparados derivados.

El incremento en este segmento resulta particularmente sensible para la población, dado que el consumo de proteínas animales viene condicionado por una pérdida sostenida del poder adquisitivo en los últimos dos años. La persistente suba en el mostrador de las carnicerías de los grandes centros de compra consolida un proceso de sustitución forzada hacia segundas marcas o cortes alternativos, donde los consumidores priorizan el rendimiento del presupuesto diario por sobre los hábitos históricos de alimentación.

Dinámica transversal en el sector de almacén y limpieza

Subas generalizadas más allá de lo estacional

Los datos recopilados demuestran de forma contundente que la inflación en supermercados dejó de ser un problema exclusivo de los bienes estacionales o regulados. El fenómeno ha adquirido un carácter transversal, extendiéndose con fuerza hacia el sector de almacén seco, las bebidas, los aceites de cocina, los condimentos y los artículos de higiene personal y del hogar.

En el segmento de las bebidas, los analistas identificaron un comportamiento heterogéneo que responde a estrategias comerciales diferenciadas entre las empresas líderes y las marcas emergentes. Sin embargo, el denominador común fue el ajuste alcista. La presencia de incrementos simultáneos en categorías tan diversas evidencia que la inercia de costos y las expectativas de devaluación latentes siguen operando como factores determinantes en la fijación de precios en el canal moderno de retail.

Disparidad entre fabricantes y estrategias comerciales

Decisiones corporativas en la góndola

Otro elemento destacado por el informe del Centro de Estudios Mariano Moreno es la notable dispersión de precios existente entre diferentes fabricantes de una misma categoría. Ante un mismo producto básico —como un paquete de fideos o un detergente—, algunas marcas aplicaron subas considerablemente superiores a las de sus competidoras directas.

Esta divergencia sugiere que la inflación en supermercados no solo se alimenta de variables macroeconómicas puras, sino también de la administración de costos de cada corporación, sus políticas de posicionamiento de mercado y la urgencia por recomponer márgenes de ganancia frente a la caída generalizada de los volúmenes de venta. La concentración de los aumentos en bienes esenciales deja en claro que, para las empresas, la elasticidad de la demanda de alimentos permite un mayor margen de ajuste que en los bienes durables o prescindibles.

Un indicador de alerta para el mediano plazo

En conclusión, el comportamiento de los precios en las góndolas del AMBA durante mayo ofrece una radiografía preocupante sobre la persistencia inflacionaria en los eslabones más sensibles del consumo masivo. La escalada superior al 2% en alimentos básicos e higiene confirma que el acceso a la canasta alimentaria elemental se encarece a un ritmo que los salarios promedio de la economía no logran convalidar. De cara a las próximas semanas, la estabilidad del consumo dependerá críticamente de la capacidad del mercado para absorber estos nuevos valores sin profundizar los niveles de exclusión y de vulnerabilidad nutricional en los sectores de menores recursos.