Crisis de liquidez: el rechazo de cheques por falta de fondos vuelve a niveles de la pandemia

Un informe de Fidelitas advierte que la cantidad de documentos sin respaldo alcanzó récords históricos en el inicio de 2026. La presión sobre el capital de trabajo de las pymes es crítica.

La cadena de pagos en Argentina atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Según un reciente informe de la central de análisis de riesgo crediticio Fidelitas, la cantidad de cheques rechazados por falta de fondos durante el primer bimestre de 2026 ha escalado hasta alcanzar niveles comparables con los registrados durante la crisis del Covid-19 en 2020. Esta situación pone de manifiesto una tensión financiera extrema que afecta, principalmente, a las pequeñas y medianas empresas que aún dependen del instrumento físico para financiar su operatividad diaria.

Un trimestre de récords negativos

El deterioro de los indicadores comenzó a profundizarse a finales del año pasado. El reporte técnico detalla que en diciembre de 2025 se alcanzó un récord histórico con 97.612 documentos rechazados. Aunque la cifra mostró una leve desaceleración nominal en los meses subsiguientes, los números siguen siendo alarmantes y se ubican muy por encima de la media histórica del mercado local.

En enero de 2026, la cantidad de cheques rebotados fue de 89.352, mientras que en febrero la cifra se situó en 86.350. Según Fidelitas, estos datos confirman que el nivel de estrés financiero permanece significativamente elevado. Un dato no menor que subraya la gravedad de la situación es el ratio de cheques emitidos contra rechazados: a pesar de que el cheque físico ha perdido terreno frente a medios de pago digitales, la proporción de incumplimientos ha crecido de manera «astronómica», evidenciando que quienes aún utilizan este papel lo hacen bajo condiciones de extrema vulnerabilidad.

El impacto económico en moneda dura

Para dimensionar la magnitud del problema, el informe traslada el valor de los documentos a dólares estadounidenses, revelando una brecha abismal respecto a los periodos de estabilidad. Mientras que la media histórica de rechazos se mantenía por debajo de los u$s30 millones mensuales, en el último trimestre esa cifra se sextuplicó.

El desglose del impacto económico en divisas muestra la siguiente progresión:

  • Diciembre 2025: u$s198,8 millones en montos rechazados.

  • Enero 2026: u$s175,7 millones.

  • Febrero 2026: u$s172,8 millones.

Esta persistencia de valores por encima de los u$s170 millones mensuales sugiere que la presión sobre el capital de trabajo de las empresas no es un fenómeno estacional de fin de año, sino un problema estructural que se mantiene firme en el inicio del nuevo ejercicio económico.

Las pymes, el eslabón más débil

El análisis de Fidelitas hace especial hincapié en que, si bien el uso del cheque físico está en retroceso global, sigue siendo una herramienta de financiamiento vital para las Pymes. La imposibilidad de cubrir estos documentos no solo genera una mancha en el historial crediticio de las empresas, sino que dispara el costo de financiamiento y corta el flujo de mercaderías, agravando la recesión en sectores productivos.

«La persistencia de estos números en los primeros meses de 2026 sugiere que la presión sobre el capital de trabajo de las empresas se mantiene elevada», advierte el estudio. La falta de liquidez, sumada a las altas tasas de interés y la caída del consumo, ha creado una «tormenta perfecta» que impide a los sectores medios del entramado empresarial cumplir con sus compromisos comerciales.

Perspectivas para el corto plazo

La estabilidad de la cadena de pagos es el termómetro más fiel de la salud económica de un país. El hecho de que los rechazos hayan superado los niveles pandémicos —cuando la actividad estuvo prácticamente paralizada por decreto— es una señal de alerta máxima para el sistema bancario y las autoridades económicas.

Sin una recuperación clara de las ventas o una flexibilización en las condiciones de acceso al crédito, el riesgo de que esta mora se traslade a otros sectores del sistema financiero es inminente. Por ahora, el mercado observa con preocupación cómo el instrumento que supo ser el motor del crédito comercial se convierte, mes a mes, en un síntoma de la asfixia financiera que atraviesa el sector privado.