Crisis de consorcios: las expensas suben por encima de la inflación y crece la morosidad
El costo promedio en CABA alcanzó los $318.650 en febrero, un incremento interanual del 38,4%. La falta de pago ya afecta a casi dos de cada diez departamentos en el área metropolitana.
Mantener un departamento en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se ha vuelto una carga financiera cada vez más pesada. Según un relevamiento de la plataforma ConsorcioAbierto, el valor de las expensas escaló un 38,4% interanual en febrero, superando por casi cinco puntos porcentuales a la inflación oficial del INDEC, que se ubicó en el 33,1% para el mismo período.
Este fenómeno ha disparado las alarmas en la administración de edificios: la morosidad saltó del 17% al 19% en el último mes. Esto significa que hoy, de cada 100 unidades funcionales, 19 presentan deudas, lo que obliga a los vecinos que cumplen a término a financiar el funcionamiento básico de sus hogares.
Por qué las expensas le ganan a la inflación
El desfase entre el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y el costo de los edificios no es casual. La composición de las expensas está atada a los rubros que más presión sufrieron en el inicio de 2026:
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Tarifas de servicios públicos: Los fuertes ajustes en luz, gas y agua impactan de lleno en el gasto común del edificio.
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Paritarias de encargados: Los acuerdos salariales de los trabajadores de edificios suelen replicarse de forma inmediata en las liquidaciones mensuales.
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Costos de mantenimiento: Los repuestos y servicios técnicos de ascensores o bombas de agua han mostrado una aceleración de precios superior al promedio general.
En términos nominales, una expensa que en febrero del año pasado costaba $230.186, hoy se ubica en un promedio de $318.650. Para muchos inquilinos y propietarios, este salto se vuelve insostenible frente a salarios que corren por detrás.
El riesgo del «financiamiento interno»
Albano Laiuppa, director de ConsorcioAbierto, advirtió sobre las consecuencias estructurales de este escenario. Cuando la mora crece, el consorcio pierde capacidad de maniobra. «Quienes pagan en término terminan sosteniendo temporalmente el funcionamiento del edificio mientras otros regularizan su situación», explicó el directivo.
Esta dinámica no solo genera tensiones entre vecinos, sino que obliga a posponer reparaciones preventivas o mejoras, lo que a largo plazo termina desvalorizando la propiedad. Según el experto, la morosidad no solo responde a la crisis económica, sino también a la eficiencia con la que se gestionan los cobros y la transparencia en la comunicación de los gastos.
«El 19% de morosidad es una cifra crítica que pone en riesgo la cadena de pagos de proveedores y servicios esenciales del edificio».
Claves para el bolsillo del vecino
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Revisión de gastos: Es fundamental auditar el rubro de «gastos extraordinarios» y reparaciones para verificar su urgencia.
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Negociación de deuda: Ante la imposibilidad de pago, administradores recomiendan acercarse antes de que la deuda pase a instancias judiciales para pactar planes de pago.
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Transparencia digital: El uso de plataformas de gestión permite a los vecinos detectar fugas de dinero o gastos innecesarios de forma temprana.
Con una inflación que no da tregua y servicios públicos en constante revisión, el ítem de las expensas se consolida como uno de los mayores desafíos para el presupuesto familiar en lo que va del año.
