Crisis industrial: la producción cayó 4,4% en enero y profundiza su contracción
A pesar de un leve repunte mensual del 1,2%, el sector fabril acumuló una fuerte baja interanual arrastrado por el desplome automotriz y el retroceso en el consumo interno.
La actividad industrial comenzó el año con una señal de alerta al registrar una caída del 4,4% interanual en enero, según el Índice de Producción Industrial (IPI) de la consultora Orlando J. Ferreres. Si bien el indicador mostró un tenue rebote del 1,2% respecto a diciembre —cortando una racha de tres meses de retrocesos consecutivos—, los datos reflejan un escenario de fragilidad heterogénea. La parálisis en sectores clave y la incertidumbre sobre la recuperación de los ingresos familiares mantienen al entramado productivo en un terreno de profunda incertidumbre para el primer semestre de 2026.
Un respiro mensual bajo la sombra de la capacidad ociosa
El leve incremento mensual del 1,2% es observado con cautela por los analistas. Desde la consultora Ferreres advierten que las cifras de los dos primeros meses del año suelen presentar distorsiones estadísticas debido a las paradas de planta por vacaciones, que varían de un año a otro. Este «efecto estacional» podría maquillar momentáneamente una realidad estructural: la industria argentina sigue operando lejos de sus niveles óptimos de capacidad.
Hacia adelante, las proyecciones no son optimistas para el corto plazo. Se espera que durante la primera parte del año persistan las tensiones, vinculadas principalmente a los niveles deprimidos de consumo interno. El sector fabril depende hoy de una estabilización macroeconómica que aún no se traduce en una mejora real de los ingresos de las familias, condición necesaria para reactivar la demanda de productos manufacturados.
Radiografía por sectores: el desplome de maquinaria y equipo
Al desglosar el rendimiento por rubros, la situación de Maquinaria y Equipo es la más crítica. El sector anotó una baja estrepitosa del 23,9%, acumulando su séptima contracción interanual consecutiva. Dentro de este segmento, la industria automotriz sufrió una merma del 30,1%, reflejando el parate de las terminales y la caída en las ventas tanto internas como de exportación.
Otros sectores que tradicionalmente motorizan la economía también mostraron números rojos:
-
Alimentos, Bebidas y Tabaco: Cayó un 2,9% interanual. Se destaca la fuerte retracción en la faena bovina (-11,8%), un indicador directo del menor consumo de carne en el mercado doméstico.
-
Minerales no metálicos: Este sector, íntimamente ligado a la construcción, bajó un 7,8%. El despacho de cemento portland, termómetro de la obra pública y privada, retrocedió un 5,6% anual.
-
Metales básicos: Registró una contracción del 1,0%, traccionado principalmente por la menor producción de hierro primario.
Perspectivas y desafíos para el segundo trimestre
El Gobierno apuesta a que un contexto de mayor confianza y ordenamiento fiscal sirva de plataforma para una eventual reactivación. Sin embargo, el «costo argentino» y la falta de financiamiento a tasas competitivas siguen siendo obstáculos para la inversión productiva. La industria se encuentra en una encrucijada: mientras los costos fijos suben por las tarifas, la demanda no encuentra un piso sólido.
En conclusión, el inicio de 2026 confirma que la industria todavía no ve la luz al final del túnel. La recuperación de la actividad dependerá de que el rebote mensual de enero deje de ser un hecho aislado y se convierta en una tendencia sostenible, algo que, por ahora, el mercado interno no parece estar en condiciones de garantizar.
