Descubren qué significa el ronroneo de los gatos
Un reciente estudio científico revela que el ronroneo funciona como una firma acústica individual e invariable, a diferencia del maullido, que evolucionó como una herramienta flexible para manipular el entorno humano.
Los gatos han sido, durante milenios, compañeros tan fascinantes como enigmáticos. A diferencia de los perros, cuyas emociones suelen ser físicamente evidentes, los felinos mantienen un código de comunicación críptico que ha desconcertado a la ciencia. Sin embargo, una investigación publicada en la revista Scientific Reports ha logrado desentrañar uno de sus signos más icónicos: el ronroneo. El estudio marca una distinción fundamental entre este sonido vibratorio y el maullido, otorgando al primero una función de identidad individual y al segundo una naturaleza puramente social y adaptable.
El ronroneo como «DNI» acústico
Durante décadas, se asoció el ronroneo exclusivamente con un estado de plenitud y bienestar. Si bien es cierto que un gato relajado emite esta vibración de baja frecuencia (entre los 25 y 150 hertz), el nuevo hallazgo sugiere que su propósito principal es la identificación. Según los expertos, el ronroneo de cada gato posee rasgos individuales sumamente consistentes, funcionando como una auténtica huella acústica personal.
A diferencia del maullido, que varía drásticamente según si el animal pide comida, busca atención o se siente amenazado, el ronroneo permanece estable a lo largo del tiempo. Esta «firma vocal» permite que, en interacciones cercanas, tanto otros gatos como sus cuidadores humanos puedan identificar al individuo incluso sin necesidad de verlo o percibir su olor.
Maullido vs. Ronroneo: Evolución y adaptación
La investigación, liderada por Mirjam Knörnschild, arroja luz sobre cómo la domesticación moldeó la voz de los felinos. El maullido se ha transformado en una herramienta de comunicación plástica y flexible, diseñada específicamente para desenvolverse en un mundo dominado por humanos.
“Vivir con humanos probablemente impulsó a los gatos a ser más flexibles con sus maullidos para ajustarse a nuestras rutinas y expectativas”, explica Knörnschild.
En contraste, el ronroneo conserva una raíz más instintiva y biológica. Las crías comienzan a utilizarlo a las dos o tres semanas de vida para mantener el contacto con la madre. Además, su función no se limita al placer: los gatos también ronronean bajo situaciones de estrés, dolor o durante el parto, funcionando como un mecanismo de autorregulación similar a la respiración profunda en los humanos.
¿Un mecanismo de sanación natural?
Más allá de la comunicación, la ciencia sigue investigando los efectos físicos de estas vibraciones. Se sospecha que la frecuencia constante del ronroneo podría tener beneficios terapéuticos en los tejidos y la densidad ósea de los propios felinos. Aunque se requiere más evidencia científica para confirmar su impacto en los humanos, la sensación de calma que produce es innegable.
En definitiva, mientras el maullido es el lenguaje que los gatos «inventaron» para hablarnos, el ronroneo es el susurro persistente que dice, sin lugar a dudas, quiénes son.
