La actividad fabril profundiza su derrumbe: cayó por sexto mes consecutivo
Según el último informe del Indec, la industria registró una baja del 3,9% en diciembre de 2025. Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, el sector acumula una contracción del 6,2%.
La recesión en el sector secundario de la economía argentina no encuentra piso. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) reveló que la actividad fabril sufrió una nueva caída interanual en el último mes de 2025, encadenando así su sexto período consecutivo en terreno negativo. Los datos oficiales confirman que la industria es el área más castigada por el actual modelo económico, operando con niveles de capacidad instalada que, en algunos rubros críticos, apenas superan el 30%, lo que enciende alarmas sobre la sostenibilidad de las empresas a mediano plazo.
Un retroceso estructural bajo el modelo actual
Desde la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023, la industria manufacturera ha desandado un camino de constante retroceso, acumulando una pérdida total del 6,2%. Este escenario ha generado una fuerte tensión entre el sector privado y el Poder Ejecutivo. Recientemente, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, fue contundente al advertir que la combinación de caída de consumo y recortes estatales provocará que «algunas empresas queden en el camino», reflejando el clima de pesimismo que impera en las plantas productivas de todo el país.
El informe técnico del Indec destaca que el uso de la capacidad instalada promedio ronda actualmente el 50%. Sin embargo, la disparidad sectorial es profunda: mientras algunas ramas mantienen una operatividad moderada, otras atraviesan una parálisis técnica casi total. La falta de incentivos a la demanda interna y el encarecimiento de los costos operativos aparecen como las causas principales de este fenómeno de desindustrialización acelerada.
Los sectores más golpeados por la crisis
La caída de la actividad fabril no ha sido uniforme, ensañándose con mayor fuerza en aquellos rubros dependientes del poder adquisitivo doméstico y de la inversión de capital. Los números de diciembre de 2025 muestran derrumbes de dos dígitos en áreas estratégicas:
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Industria automotriz: Registró una estrepitosa caída del 19,4% interanual.
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Textil e indumentaria: Sufrió una baja del 18,7%, producto del desplome de las ventas minoristas.
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Maquinaria y equipo: El sector retrocedió un 12%, reflejando la parálisis en la inversión productiva.
Si se realiza una comparación respecto a los niveles de noviembre de 2023 (previo al cambio de gestión), las pérdidas son aún más dramáticas. El sector textil acumula un saldo negativo del 31,5%, seguido por los productos de caucho y plástico con un -28,4% y el automotriz con un -23,3%. Estas cifras evidencian que el ajuste ha impactado directamente en la cadena de valor industrial.
Refinación y alimentos: los únicos refugios
En un mar de indicadores negativos, solo dos sectores lograron mostrar variaciones positivas durante el cierre de 2025. La refinación de petróleo creció un 8,4%, impulsada por la dinámica exportadora y la producción en yacimientos no convencionales. Por su parte, el rubro de alimentos anotó una mejora del 4,3% interanual.
No obstante, los analistas sugieren tomar con cautela el dato alimenticio. A pesar de su crecimiento respecto a 2024, el sector ya muestra una retracción superior al 5% si se compara con su propio pico alcanzado en noviembre de 2024, lo que sugiere que incluso el consumo básico está empezando a sentir el impacto del ciclo recesivo. El leve repunte anual del 1,6% que informó el Indec para el total de la industria responde únicamente a una base de comparación extremadamente baja durante el año anterior.
