El fuego arrasa la Patagonia: ya afectó a 45 mil hectáreas y hay cuatro parques nacionales en alerta

Los incendios forestales golpean con fuerza el sur argentino en una temporada crítica por el clima. Brigadistas combaten focos simultáneos en Los Alerces, Lago Puelo, Nahuel Huapi y Lanín bajo condiciones extremas.

La Patagonia argentina atraviesa una de las crisis ambientales más severas de los últimos años. Este domingo, el avance de los incendios forestales alcanzó niveles críticos, afectando de manera simultánea a cuatro parques nacionales y devastando una superficie que ya supera las 45.000 hectáreas solo en el Parque Nacional Los Alerces. Según el último reporte de la Administración de Parques Nacionales (APN), la simultaneidad de los focos en las zonas norte y centro del país ha obligado a un despliegue masivo de recursos para intentar frenar el avance de las llamas en las provincias de Chubut, Río Negro, Neuquén y Santa Cruz.

Un operativo de emergencia bajo clima hostil

El combate contra el fuego se desarrolla en un escenario de extrema complejidad. Las temperaturas elevadas, los vientos intensos con ráfagas cambiantes y la bajísima humedad relativa forman un «cóctel» que facilita la propagación de las llamas hacia áreas de bosque nativo. En el Parque Nacional Los Alerces, el operativo cuenta con 247 agentes nacionales y 265 efectivos provinciales, apoyados por una flota de 20 medios aéreos que operan de forma incesante.

Para garantizar la operatividad, las autoridades han tomado medidas drásticas:

  • Restricción total: Se cerró la Portada Norte del parque y se prohibió el uso náutico recreativo en el Lago Futalaufquen para permitir que aviones hidrantes y helicópteros carguen agua sin riesgos.

  • Prioridad logística: Los vehículos oficiales tienen prioridad absoluta en las rutas de la región para el traslado de equipos y suministros.

  • Refuerzos en camino: Unos 300 brigadistas de otros puntos del país se encuentran en estado de prealerta para realizar los relevos necesarios en la línea de fuego, donde el desgaste físico es extremo.

Emergencia ígnea y el avance en Santa Cruz

La gravedad de la situación llevó al Gobierno nacional a decidir la declaración de la Emergencia Ígnea para la provincia de Santa Cruz, sumándose así al estatus que ya rige en Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa. En territorio santacruceño, la preocupación se centra al sur de Puerto San Julián, donde el fuego afectó la Reserva Provincial Península de San Julián y el Parque Interjurisdiccional Marino Makenke.

Aunque las llamas llegaron a situarse a solo 4.000 metros de zonas residenciales en el Campo El Montañés, las autoridades de la Agencia Federal de Emergencias (AFE) aseguraron que, por el momento, no existe riesgo inminente para las viviendas, aunque el monitoreo es constante. En total, el Estado nacional ya ha movilizado a 426 brigadistas para contener los diversos frentes en los parques Lago Puelo, Nahuel Huapi y Lanín.

El origen del fuego: entre el cambio climático y la acción humana

¿Por qué la Patagonia arde con esta intensidad? Los especialistas señalan que, si bien el verano es la temporada de mayor riesgo, hay factores estructurales que agravan el cuadro. La menor acumulación de nieve durante el invierno y la escasez de precipitaciones han dejado el suelo con un estrés hídrico severo, convirtiendo la vegetación en combustible seco.

Respecto a las causas, el debate oscila entre la negligencia y la intencionalidad:

  1. Causa humana: Según Hernán Giardini, coordinador de Greenpeace, el 95% de los incendios son causados por humanos, aunque aclara que esto incluye descuidos (como fogones mal apagados) y no necesariamente dolo.

  2. Investigación judicial: En la zona de Puerto Patriada, la Justicia investiga un posible inicio intencional tras el hallazgo de restos de combustible.

  3. Controversia política: Mientras el Gobierno nacional sugirió la responsabilidad de grupos radicalizados, fuentes judiciales se distanciaron de esa hipótesis por falta de pruebas concretas hasta el momento.

La crisis ígnea de este verano pone de manifiesto la vulnerabilidad de los ecosistemas patagónicos frente al cambio climático y la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención y respuesta rápida ante una problemática que, año tras año, amenaza con borrar parte del patrimonio natural del país.