Crisis automotriz: la producción en Buenos Aires se desplomó un 73% en el último año

El derrumbe de la actividad impacta en casi todos los bloques industriales bonaerenses, mientras el sector enfrenta el desafío de la apertura importadora y el desembarco masivo de vehículos chinos.

La industria automotriz de la provincia de Buenos Aires, corazón productivo del país, atraviesa uno de sus momentos más críticos de la última década. Según datos oficiales correspondientes al cierre de diciembre de 2025, la producción de automóviles registró una caída estrepitosa del 73,4% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este retroceso no solo evidencia el enfriamiento del mercado interno, sino que se produce en un escenario de flexibilización arancelaria para vehículos importados, lo que genera una señal de alarma máxima en los polos industriales de Zárate, General Pacheco, El Palomar y Virrey del Pino.

El mapa del deterioro industrial bonaerense

El impacto de la crisis es transversal. El ministro de Economía de la provincia, Pablo López, advirtió que la recesión golpea a 15 de los 16 bloques del Indicador Sintético Industrial. Si bien el segmento de automóviles de pasajeros fue el más afectado con la caída superior al 70%, otros rubros estratégicos del complejo automotor también muestran signos de fatiga:

  • Vehículos totales: Registraron una baja interanual del 31,6%.

  • Utilitarios: El segmento de pick-ups, tradicionalmente el más fuerte de la región, cayó un 4,1%.

  • Neumáticos: La producción se hundió un 60%, marcando el nivel más bajo de los últimos cinco años.

Esta contracción ya se traduce en medidas concretas dentro de las plantas: suspensiones de personal y recortes de turnos con reducciones salariales temporales son la moneda corriente en terminales como Toyota, Ford, Volkswagen y Stellantis.

Apertura importadora y el «factor China»

A la caída de la producción local se suma un cambio de paradigma en el comercio exterior. La reciente llegada de un buque al puerto de Zárate con 8.000 vehículos híbridos de origen chino simboliza la nueva competencia que enfrenta la industria nacional. En sintonía, el Gobierno nacional publicó la Resolución 22/2026, que establece un derecho de importación del 0% para vehículos eléctricos e híbridos con un valor FOB de hasta 16.000 dólares.

Este beneficio arancelario tendrá una vigencia de cinco años y un cupo de hasta 50.000 unidades anuales. Desde la Cámara del Comercio Automotor sostienen que el sector debe encarar una «reconversión forzosa» hacia las nuevas tecnologías, aunque el sector gremial advierte que esta transición, sin incentivos a la producción local, pone en riesgo miles de puestos de trabajo calificados en el cordón industrial bonaerense.

Un impacto sistémico en la manufactura

La parálisis de las terminales automotrices actúa como un efecto dominó sobre el resto de la economía provincial. Al demandar menos insumos, sectores como el de minerales no metálicos (-33,5%), textiles y cueros (-23,6%) y caucho y plástico (-22,1%) también muestran caídas de doble dígito. Solo la refinación de petróleo logró mantenerse al margen del desplome con un marginal crecimiento del 0,4%.

El diagnóstico del Ministerio de Economía bonaerense es tajante: la caída de la producción afecta directamente la demanda de acero crudo, hierro y cemento, configurando un escenario de desindustrialización que afecta la base del aparato productivo.