A 12 años del crimen de Lola Chomnalez: el caso que marcó un antes y un después en la seguridad turística

Este 28 de enero se cumple un nuevo aniversario del hallazgo del cuerpo de la adolescente argentina en las playas de Uruguay. Un proceso judicial que demandó una década para alcanzar una sentencia definitiva.

El calendario marca hoy una fecha que evoca dolor y un largo reclamo de justicia en ambas orillas del Río de la Plata. Se cumplen doce años desde aquel fatídico verano de 2014, cuando la noticia de la desaparición y posterior asesinato de Lola Chomnalez, de apenas 15 años, conmocionó a la opinión pública. El caso, ocurrido en el balneario uruguayo de Valizas, se convirtió en un emblema de la complejidad de las investigaciones criminales transfronterizas y en un recordatorio permanente de la vulnerabilidad en espacios de ocio.

Crónica de una tragedia de verano

Lola había viajado a Uruguay para pasar unos días de vacaciones en la casa de su madrina. El 28 de diciembre de 2014 salió a caminar sola por la playa hacia el balneario vecino de Aguas Dulces y nunca regresó. Tras dos días de búsqueda desesperada que movilizó a voluntarios y fuerzas de seguridad, su cuerpo fue hallado enterrado en una zona de dunas, en un sector de difícil acceso entre la vegetación.

La autopsia determinó que la joven murió por asfixia y presentaba heridas de arma blanca. Lo que siguió fue una investigación sinuosa, marcada por la falta de pruebas directas iniciales, el desfile de decenas de sospechosos y una presión mediática constante que puso bajo la lupa los procedimientos de la justicia uruguaya de aquel entonces.

El ADN: la llave que destrabó el silencio

Durante años, el expediente de Lola pareció destinado al archivo sin culpables. Sin embargo, la persistencia de la familia Chomnalez y el avance de las técnicas forenses permitieron un giro fundamental en 2022. La justicia logró procesar a Leonardo David Sena tras un hallazgo genético clave: su ADN coincidía con las manchas de sangre encontradas en la mochila y las pertenencias de Lola.

Sena, que tenía antecedentes por otros delitos, fue finalmente condenado en 2024 a la pena máxima permitida en Uruguay por «homicidio muy especialmente agravado». El fallo judicial no solo trajo un cierre legal para los padres de Lola, Adriana Belmonte y Diego Chomnalez, sino que validó la importancia de las bases de datos genéticos en la resolución de crímenes «fríos» o de larga data.

Un legado de lucha y memoria

A más de una década del crimen de Lola Chomnalez, su nombre sigue siendo bandera en los reclamos por mayor seguridad para las mujeres y adolescentes. El caso impulsó cambios en los protocolos de búsqueda de personas en Uruguay y generó una mayor conciencia sobre la necesidad de cooperación judicial internacional inmediata.

Hoy, las playas de Valizas lucen iguales, pero la memoria de Lola permanece presente en cada homenaje y en la jurisprudencia que su caso dejó establecida. Para sus padres, la justicia llegó tarde, pero llegó, transformando un duelo privado en una causa pública que recordó la importancia de no claudicar ante la impunidad.