Crisis en la industria cárnica: el fabricante de Paty al borde del cierre
El Frigorífico Pico suspendió a 450 empleados en La Pampa debido a una deuda millonaria y la caída del consumo de carne, reflejando una crisis que afecta a todo el sector.
La industria cárnica argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos, marcado por una combinación letal de caída en el consumo interno y asfixia financiera. El Frigorífico Pico, emblemático establecimiento ubicado en la localidad de Trenel, La Pampa, y responsable de la producción de las famosas hamburguesas Paty, se encuentra actualmente al borde del cese definitivo de sus operaciones. La firma, propiedad de la familia Lowenstein, ha decidido suspender a la totalidad de su plantilla durante el mes de enero, dejando en vilo a 450 familias y encendiendo las alarmas en toda la región pampeana.
El impacto de la crisis en Trenel y la región
La paralización de la planta del Frigorífico Pico no es solo un problema corporativo; representa un golpe devastador para la economía de Trenel y las localidades circundantes. Tras haber abonado el medio aguinaldo en cuotas y forzado vacaciones obligatorias a finales de diciembre, la empresa notificó que durante enero los operarios percibirán una suma fija de $500.000 y una entrega de mercadería cárnica.
Esta medida de emergencia responde a una realidad productiva insostenible: la faena diaria del establecimiento se desplomó de 600 animales a apenas 50. Aunque la empresa no ha emitido un comunicado técnico detallado sobre las causas específicas de este derrumbe, el escenario macroeconómico ofrece respuestas claras. El consumo de carne en Argentina se mantiene en mínimos históricos, mientras que los precios en mostrador han escalado al doble del índice de inflación general, alejando el producto de la mesa de los ciudadanos.
Un gigante con pies de barro: deudas y cheques rechazados
Detrás de la marca Paty y del apellido Lowenstein —fundadores también del complejo Las Leñas y referentes de séptima generación en el rubro— se esconde un descalabro financiero de magnitudes sistémicas. Según registros del Banco Central de la República Argentina, la firma acumula una deuda que ronda los $30.000 millones con diversas entidades bancarias.
El pasivo más significativo se mantiene con el Banco de La Pampa, con compromisos que superan los $9.000 millones. A esto se suma una alarmante cadena de pagos rota, evidenciada en más de mil cheques rechazados. Esta situación coloca al frigorífico en una posición de vulnerabilidad extrema, donde la posibilidad de una quiebra o un cierre definitivo parece ser el desenlace más probable si no media un rescate financiero o una reestructuración profunda de la deuda.
El efecto dominó: el caso del Frigorífico Euro en Santa Fe
La crisis del Frigorífico Pico no es un hecho aislado, sino el síntoma de una enfermedad que afecta a toda la cadena de valor de la carne. En la provincia de Santa Fe, el Frigorífico Euro, situado en Villa Gobernador Gálvez, atraviesa una situación aún más dramática. Allí, la desidia empresarial y el contexto económico han llevado a los trabajadores a extremos desesperantes.
Walter Navarro, delegado de la planta santafesina, denunció que la firma ha reducido su personal de 750 operarios a tan solo 150 mediante despidos y retiros voluntarios forzosos. Lo más grave es que los trabajadores no perciben sus haberes desde septiembre de 2024, incluyendo el aguinaldo. La precariedad es tal que varios empleados, tras ser desalojados de sus viviendas por falta de pago, se han visto obligados a pernoctar dentro de las instalaciones de la fábrica.
«Los dueños desaparecieron», sentenció Navarro, quien además señaló que las negociaciones con potenciales compradores se encuentran estancadas debido a que los propietarios actuales exigen sumas que superan ampliamente las deudas salariales acumuladas, bloqueando cualquier salida viable para el conflicto.
Un sector entre el estancamiento y la incertidumbre
El panorama para la industria cárnica en 2026 se presenta sombrío. La capacidad instalada de los frigoríficos, especialmente aquellos orientados al consumo interno, está subutilizada. Mientras las empresas de exportación intentan surfear la ola de la demanda internacional, el mercado doméstico sufre el impacto del ajuste y la pérdida del poder adquisitivo.
La crisis del Frigorífico Pico y el fabricante de Paty pone de manifiesto que ni siquiera las marcas con mayor arraigo y trayectoria están a salvo de la tormenta financiera. La acumulación de deuda, el costo de los insumos y la caída vertical de las ventas configuran un «tormenta perfecta» que amenaza con desmantelar una de las industrias pilares de la identidad económica argentina.
Conclusión y perspectivas
El futuro de los 450 trabajadores pampeanos y de los operarios santafesinos depende de decisiones políticas y financieras que aún no asoman en el horizonte. La caída del Frigorífico Pico no solo significaría la desaparición de un actor clave en la producción de alimentos, sino también un precedente peligroso para otros establecimientos que enfrentan condiciones crediticias similares. La pregunta que queda en el aire es si el sector podrá resistir un año más de estancamiento o si asistiremos a una reconfiguración forzada de la industria cárnica nacional, donde solo los más grandes o los más internacionalizados logren sobrevivir.
