La canasta básica en Argentina supera los $2,1 millones según ATE INDEC

Un nuevo informe advierte que una familia tipo necesita ingresos millonarios para no ser pobre, mientras la inflación acumulada y la pérdida de empleo precarizan el mercado laboral actual.

El panorama económico para las familias argentinas presenta un desafío sin precedentes. Según el último relevamiento de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) en el INDEC, un hogar compuesto por una pareja y dos hijos en edad escolar necesitó, al cierre del último período, un ingreso de bolsillo de $2.136.860 para no caer por debajo de la línea de pobreza. Este valor no representa un ideal de consumo, sino el piso mínimo indispensable para garantizar la subsistencia en un contexto de alta volatilidad de precios.

Composición de la canasta: alimentos y servicios

El informe, titulado «¿Cuál debería ser nuestro salario como mínimo?», desglosa el gasto familiar en dos grandes bloques que evidencian la presión sobre el presupuesto doméstico. Por un lado, la canasta alimentaria básica se posicionó en $729.753, monto destinado exclusivamente a cubrir las necesidades nutricionales mínimas.

Por otro lado, el rubro de bienes y servicios esenciales —que incluye transporte, vestimenta, salud y educación, entre otros— demanda un desembolso de $1.407.107. La sumatoria de ambos componentes refleja que, incluso en las regiones del país donde el costo de vida es tradicionalmente más bajo, los salarios reales continúan desplazados de la realidad inflacionaria, dejando a gran parte de la clase trabajadora en una situación de vulnerabilidad.

Inflación acumulada y pérdida del poder adquisitivo

Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, la economía argentina ha experimentado una inflación acumulada del 259,4%. Este incremento sostenido de los precios no ha sido acompañado por una actualización salarial equivalente, lo que resultó en un deterioro profundo del poder de compra.

El informe de ATE INDEC destaca casos testigo para ilustrar esta caída. Un trabajador del Sistema Nacional de Empleo Público (SINEP), específicamente de Nivel D Grado 0, ha visto reducida su capacidad de consumo en aproximadamente un 30%. Los técnicos del gremio sostienen que, para recuperar el nivel previo, los haberes deberían ser más del doble de los que se perciben actualmente en las escalas básicas del Estado.

Degradación del mercado laboral y cierre de empresas

El análisis de los trabajadores del organismo estadístico no se limita a los precios, sino que profundiza en la salud del mercado de trabajo. Los datos son alarmantes: se estima que entre 270.000 y 280.000 puestos de trabajo registrados han desaparecido en el último año.

Esta destrucción del empleo formal se complementa con el cierre de más de 19.000 empresas, un fenómeno que ha empujado a miles de personas hacia la informalidad o el cuentapropismo precario a través del monotributo. La precarización laboral se consolida así como una respuesta de supervivencia ante la falta de vacantes en el sector privado y los recortes en el sector público.

Exigencias gremiales y plan de lucha

Ante este escenario, ATE INDEC ha formalizado una serie de reclamos urgentes dirigidos al Poder Ejecutivo. Entre las medidas solicitadas figuran:

  • Reapertura inmediata de paritarias: para discutir actualizaciones que frenen la pérdida frente a la inflación.

  • Aumento de emergencia: solicitan un incremento del 52% en una sola cuota.

  • Piso salarial: exigen que ningún sueldo o jubilación se ubique por debajo de la canasta de $2,1 millones.

  • Estabilidad laboral: reclaman el pase a planta permanente de los trabajadores contratados.

El gremio también anunció una convocatoria a movilizarse y realizar un paro nacional el día en que se debata la reforma laboral en el Congreso, argumentando que los cambios propuestos vulneran derechos adquiridos y no resuelven el problema de fondo del salario.

Un horizonte de incertidumbre

La brecha entre los salarios y el costo de vida se ensancha mes a mes. El informe de ATE INDEC funciona como un termómetro de la crisis social: cuando la línea de pobreza supera la barrera de los dos millones de pesos, el concepto de «clase media» se redefine a la baja. La reactivación del consumo y la recuperación del salario real parecen ser objetivos lejanos mientras la inflación acumulada siga marcando el ritmo de una economía que, por ahora, ajusta por el eslabón más débil.