Aumento del 71% en casos de sífilis: una alerta roja de salud pública

El Ministerio de Salud reportó un salto crítico de diagnósticos en 2025. Expertos advierten sobre la falta de prevención y el impacto social de una infección que muchos consideran erradicada.

El último Boletín Epidemiológico Nacional ha encendido las alarmas en el sistema sanitario argentino al revelar que los casos de sífilis aumentaron un 71% durante el año 2025. Mientras que la media anual entre 2020 y 2024 se situaba en 27.232 diagnósticos, la cifra escaló drásticamente hasta los 46.613 afectados en el último período reportado. Este incremento no es un fenómeno aislado, sino el resultado de una erosión sostenida en las prácticas de prevención y una preocupante disminución en la percepción del riesgo, especialmente en la población de entre 15 y 39 años.

La crisis de los métodos de barrera

El análisis de los especialistas coincide en un punto neurálgico: el abandono del preservativo como método de barrera fundamental. Según la Dra. Vanesa Fridman, médica de la División Infectología del Hospital de Clínicas (MN 97832), existe una falsa sensación de seguridad mediada por los avances en otros tratamientos. «Muchas personas confían en estrategias como la PrEP (Profilaxis Pre-Exposición), que es altamente eficaz para prevenir el VIH, pero que no ofrece ninguna protección frente a otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) como la sífilis», explica.

Esta «desconexión» preventiva ha generado que la sífilis, una enfermedad que muchos asocian con siglos pasados, recupere un terreno peligroso. La Dra. Fridman enfatiza que las consecuencias de este brote trascienden lo individual: «Impactan en la sociedad en general, ya que favorecen la persistencia y la diseminación de estas infecciones en comunidades cada vez más amplias».

Un síntoma invisible pero peligroso

Uno de los mayores desafíos que presenta la sífilis es su capacidad para mimetizarse o pasar desapercibida. En su etapa inicial, se manifiesta a través de un «chancro» o úlcera en el sitio de contacto (boca, ano o genitales) que, al no causar dolor, suele ser ignorado. Lo más riesgoso es que esta lesión desaparece sola, dando al paciente la falsa ilusión de una curación espontánea mientras la bacteria continúa avanzando silenciosamente.

Si no se trata, la enfermedad progresa a un segundo estadio caracterizado por manchas en la piel, lesiones en mucosas y malestar general. Sin embargo, el verdadero peligro reside en la etapa latente y terciaria, donde —tras años de silencio epidemiológico— pueden aparecer complicaciones severas en el sistema nervioso central, problemas cardiovasculares y daños irreversibles en órganos vitales.

La deuda de la educación y las campañas públicas

Para las infectólogas Elena Obieta y Gabriela Piovano, este escenario era previsible. Ya a mediados de 2024, ambas advertían sobre la necesidad de robustecer la Educación Sexual Integral (ESI). «La educación en las escuelas es fundamental para preparar a quienes inician su vida sexual, pero también hay que hablarle a los adultos mayores», señala Piovano, destacando que el riesgo no discrimina edades.

La falta de campañas masivas de concientización ha dejado un vacío informativo que los expertos instan a llenar con urgencia. El diagnóstico temprano es sencillo: un análisis de sangre o un test rápido mediante un pinchazo en el dedo pueden detectar la presencia de la bacteria Treponema pallidum en minutos.

Sífilis gestacional: el riesgo para los recién nacidos

Quizás el dato más doloroso del informe es el aumento del 15% en los casos de sífilis en personas gestantes. En el último año, los diagnósticos subieron de una media de 9.821 a 11.261 casos. La transmisión vertical (de madre a hijo) puede derivar en abortos espontáneos, muertes fetales o nacimientos con malformaciones neurológicas y cardíacas graves.

«Es imperativo que toda persona gestante se realice los estudios pertinentes en cada trimestre», advierten desde el Hospital Muñiz. El tratamiento es simple, efectivo y económico: la penicilina sigue siendo el estándar de oro, aunque se requieren protocolos estrictos para asegurar que tanto la persona gestante como su pareja realicen el tratamiento de forma simultánea para evitar la reinfección.

Perspectivas de control

A pesar de la gravedad de las cifras, la sífilis es una enfermedad curable. El tratamiento consiste habitualmente en inyecciones de penicilina benzatínica, cuya dosificación depende del estadio de la infección. No obstante, los especialistas subrayan un dato vital: la infección no genera inmunidad. Una persona puede curarse y volver a contagiarse inmediatamente si se expone nuevamente sin protección.

La suba del 109% registrada solo en la primera semana de este año en comparación con periodos anteriores sugiere que la tendencia ascendente está lejos de estabilizarse. La solución, afirman los expertos, requiere un enfoque multidisciplinario que combine la vigilancia epidemiológica, el acceso irrestricto a métodos de barrera y una comunicación pública transparente y constante.