Día Mundial de la Selfie en los Museos: una tendencia que redefine la cultura

En todo el mundo, entusiastas de la cultura y la tecnología se unen para celebrar el Día Mundial de la Selfie, integrando el arte y la creatividad en una sola imagen.

El universo de los museos ha dejado de ser, de forma definitiva, ese espacio de silencio absoluto y contemplación distante. Con la llegada del Día Mundial de la Selfie en los Museos (Museum Selfie Day), instituciones de todo el planeta abren sus puertas para fomentar una relación más lúdica y cercana con el patrimonio cultural. Esta iniciativa, que nació en las redes sociales hace más de una década, se ha convertido en una herramienta estratégica de comunicación para que los centros de arte conecten con las audiencias digitales.

El origen de una tradición digital

La propuesta fue creada por la bloguera cultural Mar Dixon en 2014, con el objetivo de humanizar las instituciones artísticas y demostrar que los museos pueden ser espacios divertidos y accesibles. Lo que comenzó como un proyecto pequeño en Europa se expandió rápidamente a museos icónicos como el Louvre en París, el MoMA en Nueva York y el Museo Nacional de Bellas Artes en Buenos Aires.

Durante esta jornada, se invita a los visitantes a tomarse autorretratos frente a sus obras favoritas y compartirlas en plataformas como Instagram, X y TikTok bajo el hashtag #MuseumSelfie. Esta acción no solo genera un flujo masivo de contenido cultural en la red, sino que permite a los usuarios apropiarse del arte y darle un nuevo significado a través de su propia lente.

Un cambio en las reglas de juego

Durante décadas, la mayoría de los museos prohibieron estrictamente el uso de cámaras fotográficas. Sin embargo, la revolución digital obligó a estas instituciones a replantearse sus normas. Hoy, el Día Mundial de la Selfie en los Museos es la prueba de que permitir la fotografía —siempre sin flash para preservar las piezas— funciona como una potente campaña de marketing gratuita y global.

Los museos aprovechan la fecha para:

  • Aumentar la visibilidad: Las etiquetas permiten que obras menos conocidas lleguen a miles de personas.

  • Fomentar la creatividad: Muchos usuarios recrean las poses de las pinturas o estatuas, generando un diálogo artístico.

  • Democratizar el acceso: La selfie rompe la barrera de la «alta cultura», haciendo que el museo se sienta como un espacio para todos.

Consejos para una selfie responsable

A pesar del entusiasmo, las instituciones mantienen ciertas pautas para garantizar la seguridad de las colecciones y la comodidad de todos los visitantes. Entre las recomendaciones principales se encuentran:

  1. No usar flash: La luz intensa daña los pigmentos de las obras de arte.

  2. Cuidar el entorno: No retroceder sin mirar para evitar chocar con pedestales o vitrinas.

  3. Respetar a los demás: No bloquear el paso ni impedir la visión de otros espectadores por mucho tiempo.

  4. Verificar el uso de trípodes: En la mayoría de los museos, el uso de «selfie sticks» o trípodes sigue prohibido por razones de seguridad.

El impacto en la era de la imagen

En 2026, la relación entre el espectador y la obra está mediada por la pantalla. Esta celebración anual no solo ayuda a los museos a mantenerse vigentes en un mundo hiperconectado, sino que también crea un archivo digital inmenso sobre cómo la sociedad contemporánea interpreta su pasado y presente artístico. La selfie, lejos de ser un acto de vanidad, se convierte aquí en un testimonio de interés y participación cultural.