Cancelación de trenes a Córdoba y Tucumán: incertidumbre en el transporte

El cierre definitivo de los ramales de larga distancia hacia el norte y centro del país deja a miles de pasajeros sin una alternativa económica para la temporada estival.

La paralización de los servicios ferroviarios de larga distancia que conectan la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con las provincias de Córdoba y Tucumán ha generado una profunda crisis en el sistema de transporte nacional. La medida, confirmada oficialmente por el sindicato de maquinistas La Fraternidad, implica la cancelación de dos de las rutas más demandadas del país en un contexto de alta demanda por la temporada de verano. La interrupción de estos trayectos no solo afecta la conectividad federal, sino que impacta directamente en la economía de los usuarios que dependen del ferrocarril como única opción accesible frente a los aumentos en los pasajes de ómnibus y avión.

Un conflicto que escala en plena temporada alta

La confirmación de la cancelación de trenes a Córdoba y Tucumán llegó a través de un duro comunicado emitido por el gremio que conduce Omar Maturano. Según el documento de La Fraternidad, lo que inicialmente se presentó como una suspensión temporal por obras de mantenimiento y un descarrilamiento ocurrido en septiembre de 2025, ha derivado en un cese definitivo de las operaciones. El sindicato denunció que las fallas de infraestructura fueron utilizadas como una «excusa ideal» para desmantelar el servicio de larga distancia de forma permanente.

Esta decisión administrativa se produce en el momento de mayor vulnerabilidad para los pasajeros. Durante los meses de enero y febrero, la demanda de pasajes hacia el interior del país alcanza sus picos máximos. El tren, con tarifas significativamente menores a las de otros medios, representa la principal vía de traslado para familias y estudiantes que buscan conectar Buenos Aires con los nodos estratégicos del centro y norte argentino.

El impacto social y económico de la medida

La desaparición de estos servicios configura, según los representantes de los trabajadores ferroviarios, un «lock-out» que priva del derecho a la movilidad a los sectores con menores ingresos. Mientras que un pasaje de ómnibus de larga distancia puede triplicar el costo del boleto de tren, la eliminación de la oferta ferroviaria reduce las opciones de transporte a un mercado cada vez más concentrado y costoso.

Desde el punto de vista logístico, la pérdida de los ramales Buenos Aires-Córdoba y Buenos Aires-Tucumán supone un retroceso en la integración territorial. Córdoba es el segundo centro urbano más importante del país y un motor económico clave, mientras que Tucumán funciona como la puerta de entrada al Noroeste Argentino (NOA). La falta de una conexión ferroviaria de pasajeros eficiente debilita el concepto de soberanía nacional que el gremio destaca en su reclamo, instando a la ciudadanía a defender la continuidad de los rieles.

Detalle de los servicios interrumpidos

Para comprender la magnitud de la cancelación de trenes a Córdoba y Tucumán, es necesario observar la frecuencia y la importancia de los servicios que dejan de operar. Hasta la fecha de la suspensión, los horarios y frecuencias se distribuían de la siguiente manera:

  • Servicio a Córdoba: Contaba con dos salidas semanales desde la terminal de Retiro (jueves y domingos a las 15:45) y dos regresos desde la capital cordobesa (martes a las 17:00 y viernes a las 21:13).

  • Servicio a Tucumán: El ramal hacia el norte también operaba dos veces por semana, con salidas desde Retiro los miércoles y domingos a las 21:10, y regresos desde Tucumán los martes y viernes a las 21:30.

El fin de estas operaciones deja vacías las vías que recorren cientos de kilómetros a través de diversas localidades intermedias, las cuales también se ven perjudicadas por la pérdida de paradas técnicas y comerciales que dinamizaban las economías regionales de los pueblos del interior.

Perspectivas y falta de respuestas oficiales

Hasta el momento, las autoridades de transporte no han presentado un plan de contingencia ni una fecha tentativa para la restitución del servicio, alimentando las sospechas del gremio sobre un desmantelamiento estructural. La situación se agrava por el estado de las vías, que tras el incidente de septiembre de 2025 no han recibido la inversión necesaria para garantizar una circulación segura de las formaciones de pasajeros.

La Fraternidad ha sido enfática en señalar que la falta de soluciones no es una cuestión técnica, sino una decisión política que afecta la integridad del sistema ferroviario nacional. El reclamo del sector apunta no solo a la recuperación de las fuentes laborales, sino a la protección de un patrimonio público que ha sido fundamental para el desarrollo del país durante más de un siglo.

Un futuro incierto sobre rieles

La cancelación definitiva de los trenes a Córdoba y Tucumán marca un punto de inflexión negativo para el transporte público argentino en 2026. La ausencia de diálogo entre las partes y la firmeza del gremio en denunciar un vaciamiento sistemático sugieren que el conflicto está lejos de resolverse en el corto plazo. Mientras tanto, miles de ciudadanos se ven forzados a cancelar sus planes de viaje o a enfrentar costos prohibitivos, evidenciando una vez más que el tren sigue siendo una pieza indispensable del tejido social y económico de la Argentina.