Argentina sufrió la peor caída industrial del mundo en 2024

El país registró la mayor caída en su sector manufacturero entre 79 naciones, según la ONUDI.

El primer año de Javier Milei en la Casa Rosada dejó una marca difícil de ignorar: Argentina se convirtió en el país con la mayor caída industrial del mundo en 2024. Con un desplome del 9,4% anual, el país superó en retroceso a economías como Togo, Irlanda, Hungría y Alemania, según el informe de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI).

El dato, difundido por la red de expertos de Misión Productiva, no es un accidente, sino la consecuencia directa de un ajuste brutal que golpeó la demanda interna, desplomó el consumo y paralizó sectores clave como la construcción. Mientras el gobierno predica su cruzada contra el “Estado elefantiásico”, la industria paga el precio de una motosierra que no distingue entre gasto superfluo y motor productivo.

La industria en caída libre

El derrumbe de la actividad manufacturera tiene su correlato en el empleo: en 2024 se perdieron 30.000 puestos de trabajo industriales. La falta de medidas de estímulo, sumada a la retracción del consumo, generó un combo explosivo que los empresarios no tardaron en denunciar. En una reunión reciente entre el ministro de Economía, Luis Caputo, y la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA), quedó claro que el modelo de Milei está asfixiando al sector. Pero lejos de ofrecer soluciones, el gobierno sigue su curso de ajuste sin miramientos.

El informe de la ONUDI muestra que Argentina no solo lidera el ranking del derrumbe industrial, sino que lo hace en un contexto donde otras economías lograron sostener o incluso mejorar su producción. Mientras el resto del mundo apuesta por estrategias de recuperación tras la pandemia y la crisis global, Argentina parece empecinada en hacer lo contrario.

La motosierra y el sesgo antiindustrial

Uno de los puntos más críticos señalados por la UIA es la presión fiscal sobre el sector. Más del 46% del costo de los bienes producidos en el país corresponde a impuestos. Sin embargo, en un giro que deja a la industria en desventaja, el gobierno decidió reducir las retenciones al agro, sin ofrecer alivios similares a las manufacturas. Una apuesta riesgosa que deja a los productores industriales sin oxígeno en un mercado cada vez más hostil.

Misión Productiva advierte que la política de apertura comercial impulsada por Milei, combinada con un tipo de cambio apreciado, podría agravar aún más el debilitamiento de la industria. La falta de competitividad frente a productos importados y la ausencia de un plan de reactivación generan un escenario en el que muchas fábricas podrían no sobrevivir al 2025.

El futuro de la industria: ¿desguace o reconstrucción?

Mientras la UIA pide medidas urgentes como la devolución de impuestos acumulados, la eliminación de derechos de exportación para bienes industriales y una reducción del costo laboral no salarial, el gobierno parece decidido a dejar que el mercado resuelva la crisis por sí solo.

La pregunta es cuánto más puede resistir el sector antes de un colapso definitivo. La industria argentina no solo es un motor clave de empleo y desarrollo, sino también un indicador claro de la salud económica del país. Si el plan de Milei es desmontar lo poco que queda del tejido productivo, el futuro pinta más cercano a la desindustrialización que a la recuperación.

El 2024 ya dejó su veredicto: Argentina encabeza la lista negra del derrumbe industrial global. El 2025 definirá si esa tendencia se profundiza o si, contra todo pronóstico, la industria encuentra una forma de sobrevivir al experimento libertario.