Con indagatorias por espionaje ilegal, comienza el derrotero judicial de Arribas y Majdalani

 

Los ex jefes de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante el Gobierno de Cambiemos, Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, comenzarán la semana próxima su derrotero judicial con sendas convocatorias a declarar como imputados en la causa en la que se investigan supuestas maniobras de espionaje ilegal sobre el Instituto Patria y el domicilio de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en 2018.

El lunes será el turno de la ex número dos de la AFI, Majdalani, que fue convocada a indagatoria por el juez de Lomas de Zamora Juan Pablo Auge tras el requerimiento formulado por los fiscales Cecilia Incardona y el fiscal Santiago Eyherabide; mientras que para el martes está prevista la declaración de Arribas.

La gira judicial de los ex jefes de la AFI tiene fecha de inicio pero se desconoce cuándo será su cierre: se los investiga también por espionaje ilegal a dirigentes políticos, gremiales, sociales y religiosos; están imputados por la supuesta intrusión en 88 cuentas de correo electrónico de dirigentes políticos y periodistas y fueron denunciados también por el armado de fichas ideológicas de los periodistas acreditados a cubrir cumbres internacionales en la Argentina.

Además, el nombre de Arribas aparece en la causa en la que se investigan las presiones de la mesa judicial de Cambiemos al Poder Judicial y ambos ex jefes de la AFI también están imputados por venta irregular de armas de la agencia.

El horizonte se perfila más sombrío para la ex subdirectora de la central de espías a quien varios ex agentes señalaron en distintos escenarios -Tribunales y el Congreso- como quien daba las órdenes para las tareas de espionaje sobre dirigentes políticos e incluso alguno sostuvo que pedía informes previos de cómo se iban desarrollando.

El último viernes, estaba citado a indagatoria en la causa de espionaje sobre el Instituto Patria el último jefe operacional de Contrainteligencia durante el Gobierno de Mauricio Macri, Martín Coste, quien se presentó junto a su abogado, pidió que se incorpore al expediente su declaración del 26 de junio ante la comisión bicameral de seguimiento de organismos de inteligencia y se llevó copias de la causa para ampliar su indagatoria cuando la haya podido estudiar.

Ante el Congreso, Coste había dicho que «el director general de Operaciones era la subdirectora» Majdalani, que los espías que se incorporaron a la AFI durante el Gobierno de Macri «venían de personal político-partidario» y que cuando intentaba hacerles algún planteo le respondían «si tenés algún problema hablalo con el Señor Cinco o la Señora Ocho».

En aquella intervención, Coste resaltó además que fue promovido a director de Contrainteligencia a mediados de 2018 y que, al regreso de unas vacaciones, se enteró de la presencia de un auto de la AFI frente al Instituto Patria por el llamado de un colega que le dijo que prendiera el televisor.

«Me enteré por televisión. Lo ordenó (Alan) Ruiz cuando yo estaba de vacaciones (…) Ruiz no reportaba al director de Contrainteligencia sino directamente a Majdalani», dijo en su declaración.

Coste afirmó además que por esos días le llegó un oficio judicial para que diera explicaciones sobre los motivos de esa vigilancia, a lo que era la base política del kirchnerismo, y aseguró que en la AFI le ordenaron decir que «estaban realizando las tareas en el marco de una causa del señor (juez de Lomas de Zamora) Villena, del G20», aunque él «sabía que era mentira».

De los testimonios recogidos en el expediente, algunos aportados por un testigo de identidad reservada, se pudo reconstruir que la orden que Ruiz (procesado en este expediente) había dado al equipo que le reportaba no tenía que ver con prevenir las supuestas amenazas terrorista de una supuesta organización anarquista en el marco de la Cumbre del G20 sino que el objetivo era «detectar si se llevaban o sacaban cosas, si había mudanzas, si se transportaban bolsos, mochilas, documentación y/o dinero, como así también si en esos dos domicilios recibían ese tipo de objetos o se desarrollaban esas actividades».

La «vigilancia» se hacía, de día, desde un auto ubicado en las inmediaciones de los blancos a espiar –uno de ellos detectado el 6 de agosto de 2018 por personas que frecuentaban el Instituto Patria- desde donde los espías podían verlo todo; mientras que, por las noches, se utilizaban «autos de técnica» que tiene cámaras indetectables y que quedaban estacionados y sin ocupantes.

En ese contexto fue que, el 9 de Agosto de 2018, Arribas y Majdalani suscribieron conjuntamente la nota con sello de identificación de la AFI que fue presentada ante la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos de Control y Actividades de Inteligencia con el que buscaron justificar las actividades desarrolladas por los espías descubiertos; por ese motivo el ex jefe de los espías deberá dar explicaciones ante la justicia acusado de ocultar las maniobras ilegales.

Desde la AFI de Cambiemos se intentó justificar el espionaje ilegal bajo el pretexto que las tareas habían sido desplegadas para desarrollar «vigilancia perimetral» en el marco de una causa abierta por supuestas alarmas de atentado que estaba radicada en el juzgado de Lomas de Zamora a cargo Villena, que debió excusarse de intervenir en este expediente.

El miércoles pasado, además, declaró en la causa por espionaje ilegal contra dirigentes políticos, gremiales, sociales y religiosos, el ex espía Ruiz, sindicado como quien bajaba a los espías las ordenes que supuestamente emanaban de la cúpula de la AFI y, a pesar de que negó haber cometido delitos, comprometió la situación de Majdalani al afirmar que solía remitirle informes de forma directa, sin pasar por el jefe de Contrainteligencia.

Ruiz reconoció que la AFI, por orden de la subdirectora, colocó cámaras y equipos de grabación en el penal bonaerense de Melchor Romero a la espera de que allí fueran trasladados los miembros de la banda criminal «Los Monos» –cosa que no ocurrió- y que realizó al menos una visita a la cárcel de Ezeiza, donde estaban presos varios ex dirigentes kirchneristas.

Cuando le preguntaron si había enviado informes directamente a Majdalani, respondió: «Si, pero que no recuerda cual debido a que eran muchos. Que no podría determinar la cantidad exacta (…) Que cuando quedo a cargo Coste de contrainteligencia, empezó a participar de algunas reuniones y Majdalani solicitaba los adelantos de lo que se estaba produciendo».

La última declaración indagatoria de Ruiz aún no terminó porque pidió interrumpirla para poder analizar el expediente y ampliarla una vez que hubiera visto toda la prueba, pero dejó otra particularidad: al procesado ex espía le preguntaron si conocía de antes al juez Villena, recientemente desplazado de la causa a pedido de las defensas de otros espías.