Desde la UCA hasta la CTA coinciden en que subió la pobreza

Por el aumento de precios tras la devaluación, alrededor de un millón de personas dejó de poder cubrir una canasta básica de alimentos y servicios.

En los primeros cien días de gobierno de Mauricio Macri el principal «efecto colateral” ha sido un aumento de la pobreza, de la mano de la inflación que originó la salida del cepo, algo que reconocen los especialistas en el tema desde distintos sectores políticos y sociales.

Tras la devaluación, «el aumento del shock inflacionario hace prever un aumento de la pobreza” en un marco de «estancamiento de la actividad” y un «aumento de la precariedad en las condiciones laborales”, según aseguró el director del Observatorio de la deuda social argentina de la Universidad Católica (UCA), Agustín Salvia.

La UCA presentará el próximo viernes las cifras de pobreza e indigencia para 2015, año en que, por la desaceleración de la inflación, hubo una reducción de la cantidad de personas por debajo de los ingresos necesarios para no ser pobre, de acuerdo con la tendencia que anticipó Salvia.

El último informe público del Observatorio, con los datos de 2014, indicó que el 28,7% de la población urbana estaba por debajo de la línea de la pobreza.

Un informe del Centro de Investigación y Formación (Cifra) de la CTA de Hugo Yasky e investigadores del Area de Economía de Flacso, coincide con la tendencia que marca la UCA: la pobreza aumentó en el arranque del nuevo gobierno y pasó de afectar al 19,7% de la población en el segundo trimestre de 2015 al 22,1% en enero de 2016, estimando subas del 4% de los precios tanto en diciembre como en enero.

Si en el segundo trimestre del año pasado había 8,5 millones de personas viviendo bajo la línea de pobreza, en la nueva situación serían 9,6 millones. «Son 1,1 millones que se suman a la situación de pobreza, como resultado del fuerte incremento de los precios de los artículos de consumo que siguió a la devaluación”, detalló el Centro que dirige Eduardo Basualdo.

Indigencia

Pese a la suba de precios que inciden en las canastas alimentaria y total –que definen los índices de indigencia y pobreza–, Salvia aclaró que «no necesariamente se podría registrar un aumento de la indigencia” porque las medidas como el aumento de AUH que acompañó la suba por jubilaciones –bajo la Ley de Movilidad– están dirigidas a los sectores de menores ingresos y más cercanos al umbral de indigencia.

Desde la Iglesia, el arzobispo de Salta, Mario Antonio Cargnello, reclamó ayer en el diario El Tribuno a los formadores de precios que «ganen menos” porque «hay mucha gente que está sufriendo la pobreza”.