{"id":19520,"date":"2022-10-24T12:42:37","date_gmt":"2022-10-24T15:42:37","guid":{"rendered":"http:\/\/laurbedigital.com.ar\/noticias\/?p=19520"},"modified":"2022-11-24T12:32:18","modified_gmt":"2022-11-24T15:32:18","slug":"la-inquietante-historia-del-satiro-la-carcajada-jose-marmol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laurbedigital.com.ar\/noticias\/2022\/10\/24\/la-inquietante-historia-del-satiro-la-carcajada-jose-marmol\/","title":{"rendered":"La inquietante historia del \u00abS\u00e1tiro de la carcajada\u00bb de Jos\u00e9 M\u00e1rmol"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><strong>La helada noche del 14 de julio de 1959, se hac\u00eda notar en los centenarios adoquines de la calle Thorne, el paso cansado y delator de Matilde, que iba esquivando una molesta llovizna que atacaba su bolsa de trapos, ropa sucia y algo para planchar que su patrona le hab\u00eda encomendado.<\/strong><\/h6>\n<p>Ya pasadas las 21 horas la antigua estaci\u00f3n de Jos\u00e9 M\u00e1rmol era la nada misma, pronto la neblina, esa l\u00fagubre e inesperada cortina que lo cubre todo se har\u00eda presente, incomodando m\u00e1s a la humilde Matilde que intentaba como todos los mi\u00e9rcoles, regresar a su modesta casilla en los bajos de Mart\u00edn Ar\u00edn.<\/p>\n<p>Noches bravas la de este invierno, comentaban los parroquianos, no pasaba un alma, para colmo de males, la anciana que vend\u00eda man\u00edes en la entrada del t\u00fanel, hoy no vino, desde hace unos d\u00edas se notaba su ausencia, esa tos endemoniada la tenia mal a la pobre viejita, nadie quer\u00eda pensar mal pero ya rondaba los 80. Cobr\u00f3 valor Matilde y encaro el t\u00fanel bajo nivel, no ten\u00eda otra chance, oscuro, con apenas tres peque\u00f1as luces mortecinas, amarillentas y con amenaza de muerte en cada titileo, que apenas iluminaban el centro del fr\u00edo pasaje subterr\u00e1neo, era el \u00faltimo tramo para alcanzar la parada del 21, un destartalado y \u00fanico medio de transporte que ten\u00eda la mujer.<\/p>\n<p>Al bajar los primeros escalones, un ruido a m\u00e1quina, la hizo tropezar, se asust\u00f3, rod\u00f3 hasta el descanso y con ella la bolsa de encargos, apenas se ve\u00eda el suelo, como pudo intent\u00f3 juntar lo que su patrona le hab\u00eda encomendado. Sola y temerosa apenas pod\u00eda moverse, la causa del susto no fue otra que la llegada del tren de las 21,05 que se dirig\u00eda a Plaza. Nadie baj\u00f3 en Jos\u00e9 M\u00e1rmol, absolutamente nadie, el vapor y la neblina desfiguraban los vagones que lentamente dejaba en soledad del and\u00e9n. Los quejidos de la infortunada se hicieron escuchar y Don \u00c1ngel el jefe de estaci\u00f3n, bajo a socorrerla: &#8211; \u201c\u00bfPero que anda haciendo a esta hora se\u00f1ora?, d\u00e9jeme que la ayude\u201d, casi rog\u00e1ndole le espetaba el jefe.<\/p>\n<p>La quedo mirando hasta que paso la mitad del t\u00fanel y luego se perdi\u00f3 donde la luz no llegaba. Matilde pas\u00f3 la mitad del tenebroso pasaje como rezando un padre nuestro, se apur\u00f3 a subir por el miedo, propio de una mujer sola en la noche. Tambi\u00e9n por no perder el colectivo que seguramente era el \u00faltimo de su recorrido. Ya vislumbraba los \u00faltimos escalones, la luz del farol de la calle Mitre pegaba latigazos al guardacanto de los pelda\u00f1os y los hacia destellar, hasta que de pronto, la imagen oscura de un hombre parado al final de la escalera, detuvo el tiempo con una desgarradora carcajada.<\/p>\n<p>El 21 se detuvo unos instantes, algo que sol\u00edan hacer los antiguos choferes, esperar al pasaje, la llovizna cada vez mas intensa, la bruma molesta y el ensordecedor ruido del Mercedes se conjugaban para blindar cualquier ruido sospechoso. Apurado por dos insistentes hombres que estaban en el fondo del rodado, el chofer decidi\u00f3 partir, sin Matilde. Le llam\u00f3 la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>La cr\u00f3nica policial del diario \u201cLa Opini\u00f3n\u201d de aquella \u00e9poca, comentaba sobre la desaparici\u00f3n de una persona, escuetamente redactada, fundada en los comentarios de la gente y en el \u00faltimo testigo que vio a la mujer esa noche en la estaci\u00f3n de Jos\u00e9 M\u00e1rmol. Muchos sab\u00edan qui\u00e9n era Matilde, sobre todo la familia que la contrataba, pero por esas cosas de entonces, mejor de eso no se habla, el silencio del caso domino la escena pueblerina creando mitos y miedos colectivos.<\/p>\n<p>Y como suele suceder la imaginaci\u00f3n hizo lo suyo, por a\u00f1os la imagen de un hombre de negro rondando las calles oscuras del viejo M\u00e1rmol, eran cuasi reales al punto de ver a los hombres acompa\u00f1ando a sus mujeres, chicos y ancianas por temor a que el ya famoso \u201cS\u00e1tiro de la carcajada\u201d las atrape. Entrados los a\u00f1os 60 y con el mito a cuestas un poco deste\u00f1ido, sorprende una nueva cr\u00f3nica policial del mencionado diario, cuando anuncia que la noche del 20 de junio de 1961 un rond\u00edn, pudo atrapar al s\u00e1tiro cuando tenia a maltraer entre su piloto negro a una anciana de nombre Gregoria Ustua, en el mismo lugar donde se la vio a Matilde aquella macabra noche del invierno de 1959. La se\u00f1ora Ustua venia de visitar a un familiar sobre la calle Dorrego y se dirig\u00eda a abordar el tren rumbo a Lomas de Zamora.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La polic\u00eda, luego de dominarlo con unos buenos palos y ya en el suelo, el sujeto quedo inmovilizado, al esposarlo, comenz\u00f3 a emitir sonidos guturales similares a una carcajada macabra. Fue remitido a la comisar\u00eda de Esteban Adrogu\u00e9 de manera inmediata. El degenerado como lo tildaban en el diario, no paraba de gritar dentro de la estanciera beige de la polic\u00eda, lo que acentuaba de manera segura el informe.<\/span><\/p>\n<p>Con los a\u00f1os se supo que se trataba de hombre enfermo que viv\u00eda encerrado en una casona sobre la calle Bynnon cerca de Grandville. Lo manten\u00edan desnudo para que no se escape. Al morir sus progenitores el sujeto se las arreglaba para trepar la reja y asustar a las mujeres, por razones de respeto a sus familiares que aun viven, obviamos el nombre. El famoso \u201cs\u00e1tiro de la carcajada\u201d, paso sus d\u00edas de insania en un conocido neuropsiqui\u00e1trico de la Capital Federal.<\/p>\n<p>Las enfermeras lo recordaban andando de noche con un sobretodo oscuro, entretenido en un soliloquio perpetuo, pero que ya no asustaba a nadie. Ya entrados los a\u00f1os setenta, la gente aprendi\u00f3 a convivir con el mito resuelto, hundida en otros temas que angustiaban la naci\u00f3n. Que ande un tipo asustando mujeres por las calles era algo menor a lo que ocurr\u00eda.<\/p>\n<p>Esa extensa tregua vio su final, cuando tres casos de ultraje femenino se dieron en los primeros meses de 1973, tambi\u00e9n cerca de la estaci\u00f3n de trenes, las victimas se\u00f1alaban al un\u00edsono a un hombre solo cubierto por un sobre todo, una de ellas describi\u00f3 a la polic\u00eda que mientras era vejada el sujeto se re\u00eda a carcajadas. Se supo que 1972 el Hospital Neuropsiqui\u00e1trico Jos\u00e9 Tiburcio Borda, fue v\u00edctima de una fuga masiva de alienados mentales. La pronta intervenci\u00f3n de la Polic\u00eda Federal permiti\u00f3 rescatar a la mayor\u00eda de los internos\u2026 pero al parecer, no a todos.<\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Por Juan Jos\u00e9 Alarc\u00f3n y Figueroa (Basado en los relatos del Abuelo Francisco)<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; La helada noche del 14 de julio de 1959, se hac\u00eda notar en los centenarios adoquines de la calle<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":19522,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"kia_subtitle":"","footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-19520","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/laurbedigital.com.ar\/noticias\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/20191022-cultura-03333.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/laurbedigital.com.ar\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19520","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/laurbedigital.com.ar\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/laurbedigital.com.ar\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laurbedigital.com.ar\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laurbedigital.com.ar\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19520"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/laurbedigital.com.ar\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19520\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":85436,"href":"https:\/\/laurbedigital.com.ar\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19520\/revisions\/85436"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laurbedigital.com.ar\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media\/19522"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/laurbedigital.com.ar\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19520"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/laurbedigital.com.ar\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19520"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/laurbedigital.com.ar\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19520"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}