El desplome de la construcción golpea con dureza a los corralones del AMBA
Con la paralización de la obra pública y el bolsillo familiar ajustado, los corralones de materiales sufren caídas de hasta el 40% en sus ventas y repliegan su estructura.
El sector de la construcción atraviesa un complejo escenario que golpea de lleno a los tradicionales corralones del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), marcados por un profundo desplome en la comercialización de insumos. La combinación de factores estructurales —como la suspensión de la obra pública, la retracción del crédito y la abrupta caída del poder adquisitivo— configuró una crisis que pone en jaque la supervivencia de los comercios minoristas y distribuidores de la región.
«El sector está golpeado, las ventas a mí me cayeron entre un 30 y un 40%. La gente compra muy poco material, por ahí lleva lo justo y te pide precios», señaló Hugo Romero, responsable de un comercio en Balvanera, reflejando una postal que se repite en distintos puntos del conurbano bonaerense.
El impacto en cifras oficiales y el fin del acopio
Los registros difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) a través del Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) ponen números precisos al fenómeno. El indicador marcó una baja interanual del 4,4%, profundizando una contracción sostenida en el mercado interno.
Entre los insumos con mayores retrocesos se destacan el asfalto (-18,4%), el yeso (-17,0%), las cales (-13,0%), los pisos y revestimientos cerámicos (-11,9%), los ladrillos huecos (-9,7%) y tanto el hierro redondo como el cemento portland, que acumulan descensos del 8,1%.
Esta merma en los despachos destruyó una dinámica histórica del mercado argentino: la costumbre de las familias de «acopiar ladrillos y bolsas de cemento» como mecanismo tradicional de reserva de valor ante la inflación. Hoy, el comprador particular reduce al mínimo indispensable sus compras, limitándolas a refacciones de extrema urgencia y dejando sin margen operativo a los comercios de proximidad.
Inversión retraída y dilemas de rentabilidad
Por el lado de los costos, el Índice del Costo de la Construcción (ICC) en el AMBA expone una compleja paradoja. Mientras la actividad se retrae y la demanda cae, levantar un metro cuadrado o realizar reparaciones continúa encareciéndose debido a los ajustes en la mano de obra y los servicios logísticos.
Ese incremento en los precios de reposición no se traduce en rentabilidad para los corralones, sino que asfixia aún más su caja diaria. Comerciantes como Mauricio, en el partido de Moreno, advierten sobre la imposibilidad de renovar flotas o incorporar tecnología: «Nos cuesta invertir en nosotros mismos y no nos queremos endeudar por miedo a que la situación empeore todavía más. La caída en las ventas hizo que nos recortemos un montón».
Empleo en riesgo y reconfiguración del canal minorista
Aunque la industria intentó sostener los puestos laborales formales durante el invierno con un piso cercano a los 376.000 trabajadores en todo el país, las cámaras empresariales alertan sobre un incremento de las suspensiones, la reducción de jornadas horarias y la amenaza latente de cierres definitivos de PyMEs proveedoras. La informalidad laboral y el traslado de empleados hacia changas independientes emergen como válvulas de escape en un mercado que no logra encontrar su piso de estabilidad.
En este contexto, los corralones de materiales operan en modo de supervivencia, renegociando plazos con proveedores y achicando márgenes a la espera de una reactivación del consumo que dinamice tanto la obra privada como los esquemas de infraestructura pública en el territorio bonaerense.
