Prisión perpetua para el policía que asesinó a su familia en chascomús

El Tribunal de Dolores condenó a prisión perpetua sin libertad condicional a un joven policía por el brutal triple crimen de su padre, su madrastra y su medio hermano cometido en 2023.

La justicia bonaerense dictó este lunes una de las sentencias más duras de los últimos años al condenar a prisión perpetua a Francisco Waldemar Reddy, un joven policía de 22 años, hallado culpable de asesinar a su propio padre, a su madrastra y a su medio hermano en una estancia situada en las afueras de la ciudad de Chascomús, a fines de diciembre de 2023. El fallo, emitido por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de Dolores, dispuso además que el imputado no podrá solicitar el beneficio de la libertad condicional, fijando una expectativa de condena de 40 años de reclusión efectiva tras un juicio que expuso una trama de codicia económica y violencia familiar extrema.

Durante la lectura del veredicto, transmitida de manera virtual, el acusado eligió seguir los procedimientos desde el penal de Batán sin presenciar la resolución de los magistrados Christian Ariel Rabaia, María Claudia Castro y Juan Paulo Gardinetti. La investigación demostró que los homicidios ocurrieron entre las 18 y las 19.30 del viernes 29 de diciembre de 2023 en la estancia Los Pinos, un establecimiento rural cuyos dueños se encontraban de viaje en el exterior y donde Diego Reddy (44) se desempeñaba como puestero.

Un móvil económico y la venta clandestina de ganado

El fiscal del debate, Juan Manuel Dávila, logró acreditar durante el proceso judicial que el móvil principal detrás de la masacre fue estrictamente económico, impulsado por desavenencias financieras y ambición personal. Un día antes de los crímenes, el 28 de diciembre, el entonces efectivo policial vendió de manera ilegal y sin el consentimiento de su padre un lote de 20 vacas de cría Aberdeen Angus a mitad de precio, embolsando 3.400.000 pesos en efectivo y en negro.

Con ese dinero mal habido, al mediodía siguiente concretó la compra de una camioneta Chevrolet S10 modelo 2008 mediante una operación pactada por Facebook con un vecino de Ayacucho, entregando además un automóvil Suzuki Fun y la promesa de sumar otras cinco cabezas de ganado. Para ejecutar el plan criminal, horas antes de los ataques, Reddy pidió prestado a su tío un rifle calibre 22 bajo el pretexto de ir a cazar a la Costa, justo en la jornada en que debía retomar sus funciones policiales tras una licencia médica por una lesión en una rodilla.

Ejecuciones a sangre fría y brutalidad extrema

La secuencia de los asesinatos evidenció una planificación macabra y una total falta de piedad. En la cocina de la vivienda rural, el agresor le disparó por la espalda a su madrastra, María Eugenia Suárez (47), a menos de 25 centímetros de la nuca mientras ella preparaba la cena. Según detalló el fiscal de instrucción Jonatan Robert, la mujer fue ultimada con tanta velocidad que jamás advirtió la presencia del atacante.

Posteriormente, Reddy se dirigió al galpón del campo, donde interceptó a su medio hermano Ignacio, de apenas 11 años. Al niño le disparó en el abdomen —destruyéndole el bazo y el riñón izquierdo— y lo golpeó salvajemente en la cabeza con un objeto contundente hasta desfigurarle el rostro. El menor fue hallado agonizando por el encargado del predio al percatarse de un tractor en marcha y falleció poco después en el hospital San Vicente de Paul.

El cuerpo del padre, Diego Reddy, fue localizado dos días más tarde entre pastizales a unos 200 metros de la casa principal, tendido boca abajo mientras asaba medio lechón. El hombre presentaba un disparo defensivo en el antebrazo que perforó su pecho y un segundo tiro letal en la nuca. Consumados los crímenes, el joven intentó encubrir el triple homicidio simulando un falso secuestro extorsivo en el que exigía el pago de siete millones de pesos.

Pruebas contundentes y condenas agravadas

Las coartadas del policía se derrumbaron rápidamente frente a la evidencia científica y tecnológica recolectada por los investigadores. Las cámaras de seguridad registraron su camioneta circulando por la zona en el horario clave, el peritaje de dermotest arrojó resultado positivo de pólvora en sus manos y antebrazos, y el arma homicida fue hallada en el interior de su vehículo.

Por unanimidad, el tribunal aplicó calificaciones legales diferenciadas según el vínculo y la alevosía: homicidio calificado por el vínculo para su padre, homicidio agravado por alevosía para su madrastra, y homicidio simple para el caso de su medio hermano menor de edad.

Conclusión

La condena a prisión perpetua contra Francisco Reddy cierra judicialmente uno de los episodios policiales más conmocionantes de los últimos años en la provincia de Buenos Aires. El fallo marca un precedente ejemplar ante un crimen aberrante motivado por la ambición económica, dejando en evidencia la absoluta degradación de los lazos familiares frente a la codicia.