Desigualdad en Argentina: la mitad de la población vive con menos de $16.666 diarios
Un informe oficial del INDEC correspondiente al segundo trimestre de 2026 expone la profundización de la desigualdad y el fenómeno de los trabajadores pobres en el país.
La desigualdad en Argentina se profundizó durante el último año, según reveló el informe de distribución del ingreso del segundo trimestre de 2026 publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). De acuerdo con los datos oficiales basados en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la mitad de la población sobrevive con un ingreso per cápita diario inferior a los $16.666, lo que evidencia un deterioro generalizado en las condiciones de vida de los hogares a pesar de las variaciones nominales registradas en el período.
Un retroceso generalizado en el poder adquisitivo
El estudio estadístico da cuenta de una relación de 13 veces entre los ingresos del decil más rico y los del sector más vulnerable de la sociedad. Este abismo económico estuvo acompañado por un incremento nominal conjunto de los ingresos del 29,3%, una cifra que quedó por debajo de la inflación acumulada del 33,2% en el período de referencia. Esto representa un retroceso general del 2,9% en términos reales, golpeando con mayor dureza a los estratos más relegados.
El ingreso medio per cápita creció nominalmente un 28% hasta ubicarse en los $688.496, lo que implica una pérdida real del 3,9%. En el desglose por sectores, los deciles más bajos mostraron un ingreso promedio per cápita de $260.839 (un retroceso interanual del 3,8%), mientras que el estrato más alto alcanzó un promedio de $1.672.291, creciendo por encima del 29% y ensanchando la brecha distributiva.
El Índice de Gini y la profundización de la desigualdad
El agravamiento en la distribución de la riqueza quedó reflejado en el Índice de Gini, que marcó un valor de 0,428 en este trimestre frente al 0,424 registrado un año atrás. En términos operativos, la mediana del ingreso —el indicador que señala el valor percibido por el ciudadano ubicado exactamente en la mitad del universo social— se ubicó en $500.000 mensuales.
Esta cifra confirma que la mitad de los argentinos vive con un ingreso per cápita diario menor a $16.666. La polarización se corrobora al observar que el 10% de mayores ingresos concentró el 32,3% de la torta total, en contraste con el 40% más relegado, que debió conformarse con apenas el 15,2%.
El impacto sobre los trabajadores y la informalidad
El informe oficial también expone con crudeza el fenómeno de los trabajadores pobres. Entre las personas ocupadas con ingresos, el promedio se ubicó en $1.129.527 y la mediana en $900.000, una cifra insuficiente si se considera que la Canasta Básica Total (CBT) se ubicaba en mayo en los $1.498.741.
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Asalariados formales: Las 9,4 millones de personas con empleo asalariado registraron un ingreso promedio de $1.161.833. Aquellos con descuento jubilatorio promediaron $1.433.794, experimentando una caída real del 5% interanual.
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Asalariados informales: Los trabajadores sin descuento jubilatorio sufrieron el impacto más severo, con un ingreso promedio de $706.204 que implicó una mejora nominal del 24,9% y una pérdida real del 6,2% en solo un año.
Estos datos ratifican que tener un empleo formal o informal en la actualidad ya no constituye una garantía suficiente para superar la línea de indigencia o pobreza, consolidando un escenario de vulnerabilidad estructural para la fuerza laboral.
La profundización de la desigualdad en Argentina refleja los desequilibrios persistentes en la macroeconomía y su correlato directo en el tejido social. La pérdida de poder adquisitivo de los salarios y la precarización laboral configuran un panorama crítico donde amplios sectores de la población quedan al margen del bienestar básico.
