Actividad económica: alerta por la caída en comercio e industria
Las restricciones del mercado interno y los tropiezos en sectores clave provocaron una retracción mensual del 2,9%, encendiendo las alarmas de una posible recesión técnica en el tercer trimestre.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en julio una contracción interanual del 1,4% y una caída del 2,9% frente a junio, evidenciando un marcado deterioro en aquellas ramas directamente vinculadas con el consumo y la demanda doméstica.
De acuerdo con el informe difundido por el INDEC, el retroceso general estuvo encabezado por el comercio, la industria manufacturera y la construcción. El comercio mayorista, minorista y de reparaciones sufrió su peor registro en lo que va del año con una baja del 5,1% interanual, a la par que las ventas en supermercados y comercios minoristas de cercanía reflejaron una fuerte contracción en el gasto de los hogares, cada vez más focalizado en bienes esenciales. Por su parte, la industria manufacturera retrocedió un 4,6% interanual y experimentó una merma mensual del 5%, situando la utilización de la capacidad instalada en el 58,2%. La construcción completó el trinomio negativo con una caída del 3,3%.
Desde el Ministerio de Economía, liderado por Luis Caputo, restaron dramatismo al saldo mensual y atribuyeron parte del rojo industrial a factores de carácter transitorio. Entre ellos, el funcionario enumeró las restricciones en la disponibilidad de gas durante los meses invernales, las inclemencias climáticas registradas por lluvias y nevadas, y la menor cantidad de horas trabajadas debido al desarrollo de eventos deportivos internacionales. No obstante, analistas privados advirtieron sobre la persistencia de variables estructurales vinculadas a la pérdida de poder adquisitivo y la desaceleración del consumo interno.
En la vereda opuesta, algunas actividades primarias lograron sostener números positivos aunque sin la fuerza suficiente para compensar la caída general. La explotación de minas y canteras trepó un 8,4% interanual impulsada por el sector hidrocarburífero, mientras que el agro avanzó un 0,7% y la pesca experimentó un salto exponencial del 424,5%. Pese a este aporte sectorial positivo, los números negativos de la industria, el comercio y la intermediación financiera —que cayó un 3% tras seis meses de crecimiento— inclinaron la balanza hacia la contracción.
El debate económico se traslada ahora al desempeño del tercer trimestre. Tras haber cerrado el período abril-junio con una retracción del PBI del 0,6% desestacionalizado, la economía afronta el riesgo de entrar en una recesión técnica si los meses de agosto y septiembre no logran revertir la tendencia. Según estimaciones privadas, la actividad requeriría un rebote mensual cercano al 3% en el bimestre para evitar dos trimestres consecutivos en baja, mientras el Gobierno insiste en ponderar el acumulado anual positivo del 1,7% registrado entre enero y julio.
