Crisis textil: la industria perdió más de 26.000 empleos y acumula una fuerte caída
La industria textil registró una caída interanual del 15,9% en junio y acumula una pérdida de más de 26.000 puestos de trabajo desde diciembre de 2023.
La crisis textil atraviesa uno de sus momentos más críticos en el país tras registrar una caída interanual del 15,9% en junio y acumular un desplome del 24,4% durante los primeros seis meses de 2026, de acuerdo con el último informe elaborado por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA). Este escenario de contracción profunda impacta de manera directa en el entramado productivo, profundizando la pérdida de empleo formal y el cierre sistemático de establecimientos en todo el territorio nacional a más de dos años del inicio de la gestión de Javier Milei.
Pérdida de empleo y cierre de establecimientos
El desplome de la actividad sectorial se combina con una alarmante reducción del personal registrado y de la cantidad de fábricas operativas. En mayo, el complejo que agrupa a los sectores textil, confección, cuero y calzado contabilizó 93.952 puestos de trabajo formales, lo que representa una merma de 1.229 empleos respecto al mes anterior y una caída de 16.244 en la comparación interanual.
El impacto acumulado
Desde diciembre de 2023, la crisis acumula la destrucción de 26.851 empleos en el sector. A este retroceso laboral se le suma la desaparición de 750 establecimientos productivos, lo que arroja un promedio de aproximadamente 30 cierres de empresas por mes durante todo ese período.
Capacidad instalada en niveles mínimos
La utilización de la capacidad instalada en las plantas fabriles refleja también la magnitud del problema. Durante el mes de junio, la industria textil operó al 46,6% de su capacidad instalada, ubicándose casi trece puntos por debajo del promedio general de la industria nacional, que se posicionó en el 59,1%.
Desde FITA advierten que no se trata de una contracción meramente coyuntural, sino de un deterioro estructural que erosiona la capacidad productiva nacional. Mientras que en 2023 las plantas trabajaban habitualmente entre el 50% y el 60% de su capacidad, desde 2024 el indicador se desplomó a una franja de entre el 30% y el 50%, registrando pisos críticos hacia fines de 2025.
Mercado interno deprimido y comercio exterior
Uno de los factores que genera mayor preocupación entre los industriales es la combinación de un consumo interno fuertemente deprimido con el incremento de la presencia de productos terminados del exterior. Según el informe oficial de la entidad, durante el primer semestre del año ingresaron al país un 60,1% más de prendas extranjeras.
Si bien el frente externo mostró algunos datos positivos en junio —como la reducción del 45,6% en el volumen de importaciones de insumos textiles y el incremento del 56,5% en las exportaciones en cantidades—, desde la federación remarcaron que este repunte exportador se explica fundamentalmente por los hilados y resulta insuficiente para compensar la parálisis del mercado interno.
Conclusión
La crisis que atraviesa el sector textil evidencia un escenario de extrema vulnerabilidad para la industria nacional. La conjunción de la caída en las ventas internas, la retracción del empleo y la competencia de productos importados plantea desafíos urgentes para la sustentabilidad de una cadena de valor clave para la economía del país.
Meta Descripción: La crisis textil acumuló la pérdida de más de 26.000 empleos y una caída del 24,4% en el primer semestre de 2026, según el informe de FITA.
