Alquileres superaron a la inflación en agosto

Los alquileres de vivienda aumentaron por encima de la inflación en agosto en todo el país, con subas interanuales que llegaron al 73,3% en un mercado totalmente desregulado.

Los alquileres de vivienda volvieron a registrar durante agosto incrementos que superaron al nivel general de precios tanto en la medición mensual como en la comparación interanual, según revelaron los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) analizados por la organización Inquilinos Agrupados. El fenómeno impactó en las seis regiones estadísticas del país, profundizando la presión sobre los presupuestos familiares en un escenario habitacional regido por la desregulación total de los contratos y la libre negociación de plazos y ajustes.

El desfase mensual frente al costo de vida

Mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) nacional marcó un avance general del 1,7% en el octavo mes del año, las actualizaciones locativas se ubicaron holgadamente por encima de ese umbral en cada rincón del territorio. La brecha más pronunciada se detectó en la región del Noreste, donde el valor de la vivienda escaló un 4,9% mensual, una cifra que prácticamente triplicó la tasa promedio de inflación del período.

Un comportamiento similar, aunque con matices, se observó en el resto de las jurisdicciones relevadas por el organismo estadístico. En Cuyo y en la Patagonia, el incremento promedio mensual trepó al 3,6%, duplicando holgadamente el ritmo del IPC nacional. En la región Pampeana el ajuste fue del 3,2%, mientras que en el Noroeste alcanzó el 2,6%. Incluso en el Gran Buenos Aires (GBA), donde se midió la variación más acotada de la serie mensual con un 2,3%, el costo locativo se situó seis décimas por delante del índice inflacionario global.

Impacto interanual: subas que duplican el IPC

La divergencia estadística cobra una dimensión más severa al evaluar la trayectoria de los últimos doce meses. Frente a un IPC que acumuló un alza interanual del 33,5% a nivel país, los alquileres residenciales anotaron subas que superaron el 40% en todas las zonas geográficas y traspasaron la barrera del 70% en las regiones más tensionadas.

El Noreste encabezó nuevamente el encarecimiento acumulado con una suba interanual del 73,3%, lo que representa más del doble de la inflación general consolidada en el mismo lapso. La Patagonia ocupó la segunda posición del registro interanual con una disparada del 68,3%, seguida por el Noroeste con el 59,1% y la región Pampeana con el 55,7%. Por su parte, Cuyo anotó un salto del 50,7% y el Gran Buenos Aires completó el cuadro con una suba del 42,7% interanual, consolidando un esquema en el que ninguna provincia logró mantener las actualizaciones de vivienda por debajo del promedio inflacionario.

El escenario tras el fin del marco regulatorio

Esta disparidad sostenida entre el valor de las locaciones y el índice general de precios se produce en el marco posterior a la derogación de la normativa que rigió hasta fines de 2023. Aquel esquema legal establecía la obligatoriedad de un único aumento anual regulado por el Índice de Contratos de Locación (ICL) —fórmula elaborada por el Banco Central que ponderaba en partes iguales la inflación y la evolución de los salarios estables (RIPTE)— además de fijar plazos mínimos trienales.

Con la anulación de ese marco y la consolidación de contratos de libre acuerdo entre las partes, los períodos de actualización se han fragmentado en plazos trimestrales, cuatrimestrales o semestrales, en su mayoría atados a índices directos de precios o cláusulas directas de ajuste. La estadística del INDEC evidencia que, lejos de estabilizarse al ritmo de la desaceleración inflacionaria general, los cánones locativos continúan traccionando por su propio carril y absorbiendo una porción cada vez mayor de los ingresos familiares.

El sostenido desajuste regional expone una problemática transversal: mientras los salarios formales e informales intentan recomponer poder adquisitivo frente al costo de la canasta básica, el techo habitacional consolida aumentos reales acumulados que complican la renovación contractual de millones de hogares inquilinos en la Argentina.