Cobro de créditos: bancos y fintech podrán debitar de cuentas sueldo
El Banco Central habilitó el cobro de créditos automático en cajas de ahorro y cuentas sueldo desde septiembre, profundizando la disputa financiera en plena crisis por mora.
El cobro de créditos experimentará un cambio regulatorio drástico en Argentina a partir del 1° de septiembre, cuando el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ponga en marcha un mecanismo que permitirá a entidades bancarias y plataformas fintech debitar fondos de manera directa de las cuentas bancarias de los usuarios, incluyendo expresamente las cuentas sueldo. La disposición oficial busca agilizar la recuperación de saldos impagos sin recurrir a instancias judiciales, en un escenario socioeconómico signado por niveles históricos de morosidad en los hogares y una fuerte puja corporativa por el negocio del financiamiento al consumo.
La reactivación técnica del débito recurrente
El esquema se basa en una reconfiguración del antiguo sistema Debin (débito inmediato), reconvertido bajo la denominación de Cobro con Transferencia (CCT). Esta herramienta faculta al acreedor a emitir una solicitud de transferencia que se ejecuta con un consentimiento previo del titular al momento de firmar el contrato crediticio.
Originalmente, el Debin fue limitado por las autoridades monetarias debido a la reiteración de maniobras fraudulentas y estafas digitales. Sin embargo, la actual normativa rehabilita este circuito con exclusividad para entidades financieras tradicionales y empresas de tecnología financiera autorizadas. La medida se resolvió durante el primer trimestre del año, cuando las estadísticas oficiales del «Informe sobre bancos» ya registraban una morosidad en las familias del 9,3% del total de las carteras crediticias a diciembre de 2025, evidenciando un ritmo de aceleración mensual del 0,5% que anticipaba el deterioro de la capacidad de pago de los asalariados.
El trasfondo comercial: bancos versus fintech
Lejos de presentarse únicamente como una solución operativa para los deudores, la puesta en marcha del nuevo marco profundizó la disputa entre la banca tradicional y los gigantes tecnológicos por el control del dinero transaccional. La disparidad en la aplicación técnica del débito automático genera asimetrías competitivas evidentes en el ecosistema financiero.
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Fondos remunerados fuera de alcance: La normativa dictada por el BCRA establece que los débitos directos no podrán aplicarse sobre saldos invertidos en fondos comunes de inversión ni en cuentas remuneradas. En billeteras digitales dominantes como Mercado Pago, alrededor del 65% de las tenencias líquidas de los usuarios permanece invertido bajo este formato, lo que blinda una porción sustancial del capital frente a los reclamos de cobro de terceros acreedores.
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Apertura de las cuentas sueldo: A la inversa, las billeteras digitales podrán ejecutar el cobro sobre los fondos depositados en cajas de ahorro bancarias tradicionales. Esto incluye los haberes mensuales de los trabajadores, un segmento cautivo sobre el cual las entidades bancarias mantenían exclusividad y que ahora queda parcialmente expuesto a débitos automáticos por préstamos tomados fuera del sistema bancario tradicional.
Un mercado de crédito bajo tensión
La puesta en vigencia de esta herramienta llega en un contexto donde más de 6 millones de personas registran retrasos o incumplimientos en sus compromisos financieros. Mientras el discurso oficial cataloga estas relaciones contractuales como un acuerdo estricto entre privados, la intervención regulatoria termina volcando la balanza en favor de los acreedores, facilitando la extracción directa de ingresos corrientes antes de que el usuario pueda disponer de su salario.
La pulseada entre bancos y fintech continuará en el plano operativo, pero el efecto inmediato recaerá sobre los usuarios con menor margen de maniobra económica. Al habilitar débitos directos sobre los haberes de subsistencia para asegurar el cobro de créditos, la normativa prioriza la liquidez de los prestamistas en un mercado crediticio severamente erosionado por la caída de ingresos y la acumulación de pasivos familiares.
