Cierran 41.000 kioscos en Argentina por la fuerte caída del consumo

El sector comercial enfrenta un escenario crítico tras registrar la persiana baja de miles de locales tradicionales, con niveles de actividad en desplome y comparaciones alarmantes con crisis históricas.

El sector minorista de cercanía atraviesa un deterioro estructural de magnitudes históricas en la Argentina. Desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei, en diciembre de 2023, se contabiliza la baja definitiva de aproximadamente 41.000 kioscos tradicionales en todo el territorio nacional. La pronunciada retracción del poder adquisitivo de los hogares, combinada con un cambio profundo en las dinámicas de comercialización y una inflación persistentemente elevada en los costos fijos, sitúa a esta actividad frente a su coyuntura más compleja desde el colapso económico del año 2001.

Caída interanual del consumo en el canal tradicional

Los indicadores elaborados por la consultora especializada Scentia reflejan la gravedad del escenario operativo. Durante el mes de junio, las ventas en el segmento de kioscos sufrieron un retroceso del 4,6% en la comparación interanual y una baja del 4,4% respecto al mes de mayo. En el acumulado del primer semestre del año, el sector consolida una contracción del 2,3%, ratificando que la desaceleración del consumo masivo impacta de manera directa en las unidades de negocio de menor escala.

El fenómeno responde a una multiplicidad de factores interconectados. En primer término, la pérdida acumulada de la capacidad de compra de las familias redujo sustancialmente los consumos impulsivos y prescindibles, rubro en el que se encuadran las golosinas, bebidas y snacks que conforman el núcleo de facturación de estos comercios. En segundo lugar, la baja temporal en los índices de inflación no logró traducirse en una recuperación del volumen de ventas, mientras que la utilización de herramientas de financiamiento y crédito por parte de los consumidores se volcó prioritariamente a la adquisición de alimentos de primera necesidad en grandes superficies.

La transformación del rubro y la competencia desigual

De acuerdo con las estimaciones de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (Ukra), el parque total de locales pasó de 100.000 unidades operativas a apenas 59.000 en un período proyectado de poco más de dos años. Esta dinámica implica un ritmo de cierre promedio estimado en 50 negocios por día a nivel nacional. Ernesto Acuña, vicepresidente de la entidad y referente con casi tres décadas de trayectoria en el sector, advirtió sobre la gravedad del cuadro de situación al calificar al rubro como gravemente castigado por la coyuntura.

A la baja generalizada del consumo se suma una reconfiguración agresiva del mercado minorista. Los kioscos tradicionales enfrentan una competencia severa impulsada por la proliferación acelerada de cadenas comerciales de cercanía, cadenas de farmacias que expandieron su oferta hacia alimentos y productos de kiosco, supermercados con promociones agresivas y la incorporación masiva de la venta de golosinas en comercios no especializados, tales como verdulerías o locales de rubros diversos. Esta diversificación de canales licuó el volumen de clientes diarios que ingresan a los comercios de barrio.

Un deterioro acelerado frente a crisis históricas

La dirigencia del sector comercial señala que, si bien la Argentina ha atravesado episodios severos de recesión en las últimas décadas, el proceso actual destaca por la velocidad en la que se destruyó el tejido comerciante. Comparado con la crisis socioeconómica del año 2001, la caída actual exhibe una velocidad de desplome inédita, acentuada por los incrementos continuos en los costos fijos de funcionamiento.

Los alquileres comerciales, el costo de los servicios públicos esenciales —como la energía eléctrica, crítica para la conservación de congelados y bebidas— y las subas registradas por las empresas distribuidoras ahogaron los márgenes de ganancia de los pequeños propietarios. Aquellos emprendimientos familiares que no cuentan con local propio son los primeros en sucumbir ante el vencimiento o la renovación de los contratos de locación.

Eventos de carácter extraordinario, como el incremento temporal de facturación registrado durante temporadas de alta demanda asociadas a la comercialización de coleccionables o figuritas deportivas, funcionaron únicamente como paliativos transitorios. Dichos hitos no lograron alterar la tendencia descendente de fondo iniciada a fines de 2023.

Perspectivas inciertas para la segunda mitad del año

De cara a los próximos meses, las proyecciones para el comercio minorista no anticipan un cambio de tendencia significativo. El estancamiento del mercado interno y la falta de incentivos directos para fortalecer el consumo masivo en los sectores de menores ingresos configuran un panorama desafiante.

El cierre masivo de kioscos representa no solo la pérdida de miles de puestos de trabajo independientes, sino también la contracción de un eslabón fundamental en la economía barrial y en la cadena de distribución masiva del país. Sin una estabilización real de los costos operativos y una recuperación sostenida del salario real, el canal tradicional enfrenta el riesgo de continuar reduciendo su presencia en la trama comercial urbana.