Despidos en Metalfor: enviaron 35 telegramas en medio de un partido de la Selección
Una fábrica cordobesa autorizó la salida anticipada de sus operarios para ver el Mundial y aprovechó ese momento para notificar las desvinculaciones.
La empresa Metalfor, una de las firmas más emblemáticas de la industria de la maquinaria agrícola en el país, protagonizó un escandaloso episodio en su planta de Noetinger, provincia de Córdoba. Los directivos de la compañía acordaron permitir la salida anticipada de sus operarios para que pudieran seguir el partido de la Selección Argentina contra Egipto. Sin embargo, apenas treinta minutos después del egreso y en pleno desarrollo del encuentro futbolístico, la firma comenzó a enviar decenas de despidos en Metalfor a través de notificaciones postales, dejando a 35 familias sin su principal sustento económico en medio de un clima de profunda consternación.
El sorpresivo hecho afectó directamente a una planta que contaba con 146 operarios antes de esta drástica reducción de personal. Las desvinculaciones se concretaron apenas una semana después de que la firma solicitara formalmente la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis ante las autoridades competentes. Los testimonios de los trabajadores reflejan la enorme desazón y la frialdad corporativa de la maniobra, que transformó un momento de distensión social en una jornada trágica para la comunidad local.
El crudo relato de los trabajadores afectados
La reconstrucción de los hechos evidencia una planificación que los damnificados calificaron como perversa. Fausto Barbero, uno de los operarios desvinculados de la fábrica automotriz y metalúrgica, relató detalladamente cómo se enteraron de la pérdida de sus puestos de trabajo.
«A las 12 nos retiramos por un acuerdo con la empresa para ver el partido. A las 12.30 empezaron a llegar mensajes para que fuéramos al correo a retirar el telegrama de despido», manifestó Barbero en declaraciones radiales.
La contradicción entre otorgar un beneficio de flexibilización horaria y el envío simultáneo de las cartas de despido expuso la tensa situación laboral que se vive puertas adentro de la compañía. Los empleados se encontraban en sus hogares o reunidos en espacios públicos siguiendo la remontada de la Selección nacional cuando comenzaron a recibir las alertas en sus teléfonos celulares para acudir de urgencia a las sucursales del correo.

Un proceso de crisis en plena negociación
Los despidos en Metalfor se ejecutaron en un marco legal sumamente complejo. El pasado 2 de julio, el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Córdoba había formalizado el inicio del Procedimiento Preventivo de Crisis solicitado por la propia empresa. Esta herramienta legal tiene como objetivo abrir una mesa de diálogo y negociación entre la patronal, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y el Estado para buscar alternativas que eviten, precisamente, la destrucción masiva de puestos de empleo ante realidades financieras adversas.
Las partes intervinientes contaban con un plazo legal estipulado hasta el próximo 15 de julio para alcanzar un consenso o un plan de contingencia. Por este motivo, la decisión unilateral de la firma de avanzar con el recorte de casi el 25% de la nómina de la planta de Noetinger generó una profunda sorpresa y el rechazo inmediato del arco gremial, dado que existía la firme expectativa de resguardar los puestos vigentes mientras duraran las audiencias ministeriales.
Una deuda multimillonaria y parálisis productiva
La cruda realidad operativa de Metalfor explica, en parte, el trasfondo de una decisión tan extrema. Los registros consolidados del Banco Central de la República Argentina (BCRA) revelan que la compañía acumula una deuda bancaria colosal que asciende a los 52.000 millones de pesos, repartida entre 23 entidades financieras de primera línea. Lo más alarmante del informe técnico es que aproximadamente 22.000 millones de esa deuda total ya se encuentran categorizados bajo esquemas de seguimiento especial o en franco riesgo de insolvencia.
A este pasivo financiero se le suma una severa crisis de liquidez y una preocupante pérdida de confianza comercial en el mercado interno:
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Cheques rechazados: La firma registra un total de 558 cheques rechazados por un valor de 5.348 millones de pesos.
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Bajo nivel de cobertura: De los documentos rechazados, la empresa sólo ha podido subsanar y abonar cerca del 11%.
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Aatrasos salariales: La firma arrastra demoras severas en el pago de los haberes mensuales de sus 600 operarios directos a nivel nacional.
El derrumbe financiero corre en paralelo a un freno drástico de la actividad en sus líneas de montaje. Durante el primer trimestre de este año, Metalfor comercializó apenas 56 unidades de maquinaria agrícola, lo que representa una estrepitosa caída en comparación con las 116 unidades vendidas en el mismo período del año anterior. La fabricación acompañó esta tendencia negativa: se ensamblaron sólo 38 máquinas frente a las 86 del ejercicio previo.
El impacto de la recesión en el sector agroindustrial
La coyuntura que atraviesa la firma cordobesa no es un hecho aislado, sino el reflejo de una profunda recesión que golpea al sector de la maquinaria pesada en toda la región pampeana. Los últimos informes sectoriales elaborados por la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara) confirman que los patentamientos totales de cosechadoras, tractores y pulverizadoras sufrieron una fuerte contracción generalizada.
Durante el mes de junio se patentaron apenas 480 unidades en todo el territorio nacional, lo que equivale a una baja interanual del 5,1%, pero expone una alarmante caída mensual del 32,4% respecto al mes previo. Esta parálisis comercial ha reducido al mínimo los márgenes de maniobra de los fabricantes locales, quienes se ven atrapados entre la falta de financiamiento internacional genuino y la imposibilidad de sostener sus estructuras de costos fijos con plantas semiparalizadas.
Paradójicamente, a finales del año pasado, Metalfor había celebrado la obtención de una línea de asistencia financiera internacional por un monto de 50 millones de dólares, otorgada por la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de los Estados Unidos. Aunque dicho desembolso fue presentado originalmente como un fuerte respaldo político y económico para garantizar la sustentabilidad de la firma, la vertiginosa aceleración de la crisis interna pulverizó el auxilio financiero y derivó en el escenario actual. Con el gremio metalúrgico en estado de alerta permanente, el futuro de la producción en Noetinger ingresa en un terreno de absoluta incertidumbre jurídica y sindical.
